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06/11/2008
vacuna contra el cáncer cervico uterino
“Una Campaña que debemos desenmascarar por nuestra salud”

“Quisiera que me ayuden a entender como se permite una Campaña como la que lanzó LALCEC (Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer) que es una fundación sin fines de lucro que tiene como Agencia de Prensa a Burson Marsteller” escribe Alicia Fernández en un mensaje recibido en esta redacción.

“Y me pregunto ¿Quién paga esto? ¿Quien paga la publicidad que hizo Araceli Gonzalez y su hija que aparece por ejemplo en un corte del programa de Marcelo Tinelli?

Quizá respondiendo estas preguntas entandamos porqué sólo se dice VACUNATE como única prevención para el cáncer de cuello de útero y no se habla de que, además de la vacuna debe continuar utilizándose el papnicolau como medida preventiva. ¿Por qué no nos dicen que las vacunarse tiene un costo de $ 1.200 (3 dosis de CERVARIX de Glaxo) y 2700 (3 dosis de Gardasil de Merck Sharp & Dohme), que no están incluidas en el Calendario de Vacunación y que las obras sociales y prepagas no la reconocen?

¿Por qué la campaña no recalca la importancia de la consulta al ginecólogo para que sea él quien la recomiende? Quizá deberíamos rastrear por algunos de laboratorios que la comercializan (Glaxo y Merck Sharp & Dohme) entre los financiadores de la campaña.

¿Y si es uno de ellos, el Anmat no tendría que tomar medidas? ¿No debería estar prohibido armar estos artilugios que encubren una publicidad directa sobre medicamentos?

Estoy muy apenada con esto, porque creo en la gravedad del cáncer de cuello de útero, porque se de la importancia de comunicar para prevenir, porque estoy a favor de toda campaña masiva para hacerlo, porque me alegro de la aparición de vacunas como nuevas herramientas que se suman a los controles ginecológicos tradicionales.

Sin embargo nos encontramos con una campaña que nos desinforma al respecto. En ningún momento dice que las mujeres pobres no son dignas de recibir está prevención y que aquellas privilegiadas que logran aplicársela tienen que continuar controlándose con el papanicolau, lo que en definitiva induce a que aumente el riesgo de padecer este cáncer.

Por favor investiguen esto y pídanle a las autoridades de salud que obliguen a quienes pusieron toda esta plata a que gasten exactamente la misma en una campaña que aclare la verdad y que nos digan que hacen las mujeres pobres frente a esto.”

La vacuna protege contra sólo dos de los 15 virus que lo generan.

“Especialistas advirtieron que la vacunación no es suficiente para prevenir el cáncer de útero, ya que sólo protege contra dos de los quince virus que lo provocan. Por esto, desde el Ministerio de Salud de la Nación se recomendó a las mujeres realizarse el Papanicolau (Pap) como el principal método para detectar alteraciones de las células del cuello uterino y poder tratarlas, antes de que evolucionen hacia un cáncer letal. Sin mencionarlo, el ministerio de Salud salió así al cruce de una publicidad televisiva de Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCE), en la que Araceli González y su hija recomiendan la vacuna”. (www.expofarmacia.com.ar/portal/noticia.asp?id=1032)

¿Será suficiente que las autoridades nacionales “salgan al cruce" indirectamente de una publicidad tendenciosa? ¿No deberían, como sostiene la corresponsal Alicia Fernández , “desenmascarar la campaña” por la salud de las mujeres argentinas, sobre todo si se tiene en cuenta que la detección temprana mediante un test gratuito conduce al tratamiento exitoso de la enfermedad?