18/03/2009
Ratzinger echa nafta sobre el incendio
El Papa desacredita al preservativo
contra el Sida
Por Alfredo Roberti
En el continente desvastado por la epidemia del VIH-SIDA, Benedicto
XVI volvió a pronunciarse contra el uso del preservativo
para evitar el contagio por relaciones sexuales. Abogó
por la abstinencia y la fidelidad señalando que el condón
sólo agrava el problema.
Las reacciones entre quienes libran una lucha desigual contra
la temible enfermedad, que ha terminado en África con
la vida de unos 25 millones de personas desde la década
de los ochenta, no se han hecho esperar. En Camerún,
el primer país de la gira africana del pontífice,
la asociación SunAids expresó que se sienten “incómodos
por este rechazo de implicar el preservativo en la vida sexual”.
El gobierno francés declaró que están preocupados
por las consecuencias de las declaraciones del Papa. "Si
bien no nos corresponde juzgar la doctrina de la Iglesia, estimamos
que esas declaraciones ponen en peligro las políticas
de salud pública y los imperativos de protección
de la vida humana",
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS),
22.5 millones de habitantes del África subsahariana están
infectados por el VIH, un 68 por ciento del total mundial.
La postura de la Iglesia Católica sobre el tratamiento
en general de la sexualidad humana es, cuanto menos, contraria
al sentido común: se opone a la educación sexual
en la escuela (debe tener lugar en la familia) y a cualquier
barrera que impida la fecundación en el acto sexual (preservativo,
por ej.), descartando incluso la planificación familiar
por esa vía. Tras la aparición del VIH, esa postura
no se modificó. La persistencia en el error, las absurdas
recomendaciones contra natura (abstinencia) y el rechazo a las
únicas herramientas que han permitido avances en la lucha
contra el sida, como son la educación sexual y el uso
del preservativo, constituyen crímenes de lesa humanidad.