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08/01/2005
Necesitamos una cultura y una política de
prevención de emergencias
Por Antonio Elio Brailovsky *
Quiero expresarles mi pena por la falta de visión
de la mayor parte de las personas que ocupan puestos de responsabilidad
en nuestra sociedad, ante la masacre de República Cromañón.
Hemos visto una amplia gama de conductas mezquinas,
desde quienes se preguntaron: "¿me conviene que se
sepa la verdad?", hasta los que iniciaron rápidamente
los operativos de control de discotecas que deberían haber realizado
desde hace años.
Hay también una presión para diluir culpabilidades
y decir que "somos todos responsables". Es
cierto, todos lo somos, pero lo somos en muy distintas medidas. Si yo
voy a un recital y descubro una puerta de emergencia trabada, mi responsabilidad
es exigir que se abra y si los responsables del local se niegan, tengo
que retirarme de inmediato y formular la correspondiente denuncia. Ésa
es mi responsabilidad moral.
Pero el que trabó esa puerta no tiene una responsabilidad
solamente moral. Ése tiene también una responsabilidad penal
y tendrá que enfrentar a la Justicia, lo mismo que aquellos que
le hubieran ofrecido desde el Estado la impunidad para cometer esas acciones
criminales.
Sin embargo, la discusión excede el ámbito
de los locales bailables. La pregunta de fondo es por qué nuestro
Estado y nuestra sociedad no pudieron reaccionar a tiempo ante los numerosos
informes sobre la falta de seguridad en las discotecas. Todos (incluyendo,
por supuesto, los encargados de inspeccionar) sabíamos de las infames
condiciones de seguridad de la mayor parte de los locales bailables. El
que el desastre fuera en Cromañón o el cualquier otro sitio
era una simple cuestión de azar.
Necesitamos una cultura y una política
de prevención de emergencias, en el más amplio de los sentidos.
Hoy, después de este desastre, se están
haciendo continuos operativos en discotecas, cuando lo que realmente tenemos
que preguntarnos es sobre el conjunto de condiciones de riesgo. Y, por
supuesto, qué estamos haciendo para disminuirlo y para que el Estado
asuma su rol en la prevención.
- ¿Se hacen simulacros de evacuación
en la escuela de nuestros hijos? Las recomendaciones hablan
de un simulacro al año, lo que sabemos que no se cumple. Les
cuento que en la Ciudad de México se hacen dos simulacros de
evacuación por mes en cada una de las 8 mil escuelas de esa ciudad.
¿Por qué ellos pueden hacerlo y nosotros no? ¿Tenemos
que esperar un desastre en una escuela para darnos cuenta de que las
discotecas no son el único problema? Si no lo proponen las autoridades
de la escuela, los padres tenemos que reclamarlo y empezar a organizarlos.
- ¿Se pueden evacuar todos los pacientes
de todos los hospitales? ¿Los médicos están
en condiciones de hacerlo? ¿Tenemos instrucciones de evacuación
pegadas en las paredes de todos los edificios a los que concurrimos,
sean edificios públicos, cines, lugares de trabajo, viviendas,
universidades o lo que sea? ¿Hay un responsable de emergencias
en todos los sitios en los que se reúnan unas cuantas personas?
- ¿No vamos a hacer nada con los shoppings?
No es casualidad que casi todos nos perdamos en un shopping. Esas instalaciones
están diseñadas especialmente para que la gente se pierda,
y para que tenga que recorrer una distancia importante mirando vidrieras
hasta poder encontrar la salida. Esos minutos en los que la gente se
pregunta si la salida estará a la izquierda o a la derecha pueden
significar muchas muertes en caso de una emergencia. Aquí las
salidas no están cerradas con candados, pero están ocultas
por la publidad. Lo que en la práctica en casi lo mismo.
- ¿Sabemos qué hacer ante una emergencia?
¿Acaso nos enseñaron algo en la escuela o en los medios
de comunicación? Les cuento que lograr la simple divulgación
de cada alerta meteorológico fue una lucha durísima. ¿Sabemos
utilizar un extinguidor de incendios? ¿Sabemos, siquiera, si
lo vamos a poder levantar? Los niños norteamericanos aprenden
en su jardín de infantes qué hacer si se les prende fuego
a la campera (hay que tirarse al suelo y rodar). ¿Lo saben nuestros
hijos? ¿No deberíamos reclamar que se lo enseñaran?
- ¿Qué pasa con las personas que
viven cerca de instalaciones peligrosas? Como por ejemplo,
el Polo Petroquímico del Dock Sud. ¿Conocen los bomberos
todas las sustancias tóxicas que allí se manipulan? ¿Saben
qué hacer ante un eventual escape de una sustancia química
peligrosa? Los médicos del Hospital Argerich, ¿están
en condiciones de reconocer, por los síntomas que presenten sus
posibles pacientes, cuál es la sustancia que los ha intoxicado?
¿Tienen con qué tratar a todas y cada una de las intoxicaciones
posibles en caso de un accidente químico en el Polo Petroquímico?
- ¿Sabemos qué pasa con los transformadores
que contienen PCB? El Ente Regulador de la Energía (ENRE),
¿nos informa periódicamente del retiro de transformadores
que contengan PCB? ¿Nos dice cuándo se van a retirar los
que quedan? Y si no sabemos cuáles transformadores son potencialmente
peligrosos y cuáles lo son en mucha menor medida, ¿cómo
actuar ante una emergencia?
- ¿Tenemos un teléfono de emergencias
para formular denuncias sobre riesgo inminente? Si yo estoy
en una discoteca y veo una puerta de emergencia clausurada, tengo que
poder tomar un teléfono celular y llamar de urgencia a alguien
con poder de policía como para obligar a abrir esa puerta y sancionar
al responsable de que esté cerrada.
- ¿Tenemos una fuente alternativa de agua
potable? En septiembre de 2003, un derrame de fenoles en el
Río de la Plata dejó sin agua corriente a 6 millones de
personas. Hay una sola toma de agua para esa cantidad de gente. ¿Existe
un plan B para el caso de un accidente que inutilice esa toma? ¿O
lo único que se hizo fue pintar la toma con los colores del concesionario?
- ¿Existe un plan de contingencia para
el caso de que volvamos a tener apagones masivos como el de EDESUR,
que dejó a oscuras media ciudad durante dos semanas? Y si existiera,
¿no sería bueno conocerlo?
- ¿Tenemos mapas de riesgo de cada una
de las manzanas de nuestra ciudad?
- ¿Sabemos cuáles son los sitios
de riesgo químico, de riesgo de inundaciones, los que están
en la línea de operaciones aéreas, los que están
en corredores de transporte de sustancias peligrosas?
- ¿Vamos a hacer algo con las estaciones
de servicio que están debajo de autopistas? ¿O
va a ser una sorpresa cuando un auto les caiga encima y se incendien?
Tal vez sea innecesario seguir dando ejemplos. Necesitamos
una cultura de prevención de emergencias. Tenemos que hablar mucho
de los riesgos para aprender a prevenirlos.
* ex Defensor Adjunto de la Defensoría del Pueblo
de la Ciudad |