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18/05/2005
Se anticipaba una defensa técnica del proyecto del IVC en Casa AmarillA y su confrontación con la alternativa vecinal
Discursos de barricada en la legislatura
Por Alfredo Roberti

En la reunión conjunta de las Comisiones de Vivienda y Ecología para escuchar las posiciones en conflicto respecto al proyecto del IVC de construir 1231 viviendas en Casa Amarilla, que tuvo lugar este lunes 16 en la Legislatura porteña, no se arribó a ninguna conclusión. Los presidentes de ambas comisiones, Sandra Bergenfeld (Cambiemos Buenos Aires) y Juan Manuel Velasco (ARI), apelaron en reiteradas oportunidades a la calma y el respeto para que todas las posiciones sobre el tema pudieran ser escuchadas.

La reunión, sin embargo, terminó siendo una tribuna para discursos de barricada de funcionarios del Instituto de la Vivienda, expresión vocinglera e intemperante de integrantes de grupos asistencialistas barriales y agravios "ad homini" contra vecinos defensores del proyecto de edificación alternativo para Casa Amarilla.

Las apelaciones de compostura dirigidas a algunas decenas de vecinos identificados principalmente con la organización Nuestro Hogar, fueron tan numerosas como las advertencias de levantar la reunión. A poco de iniciado el encuentro el diputado Juan Manuel Velasco debió intervenir: "Voy a reiterar las palabras de la diputada Bergenfeld —dijo Velasco— hay gente que va a decir cosas que nos gustan y gente que va a decir cosas que no nos gustan y acá estamos para escucharlos a todos... Porque no es el clima ideal el intercambio de ideas en un marco en el que chiflamos, o criticamos o les gritamos en medio de su exposición a las personas que están diciendo cosas con las que no estamos de acuerdo. Espero que ésta no sea la primera vez que no podamos escuchar a todos porque no está dado el marco para que eso se pueda garantizar". Similares pedidos serían reiterados en numerosas ocasiones más.

La generación de un clima poco propicio al intercambio de ideas —sin embargo— fue también responsabilidad de la casa. El director de la propia Comisión de Vivienda de la Legislatura, Carlos Wilson, pidió inscripción previa a los vecinos disidentes hasta un máximo de 12 personas y dejó entrar luego masivamente a los militantes que respaldan el proyecto del Instituto de la Vivienda, munidos de pancartas, volantes (que arrojaron profusamente por todo el recinto) y sobre todo de una férrea determinación de estigmatizar cualquier solución alternativa a viva voz.

La alternativa vecinal, sin embargo, resulta ampliamente superadora del proyecto oficial y a la larga más beneficiosa para quienes necesitan tener su casa propia. Mientras el Instituto de la Vivienda quiere utilizar el último espacio verde disponible (las tres manzanas de Casa Amarilla con frente a la avda. Almirante Brown en La Boca) con 1231 viviendas de monoblocks, los vecinos organizados para redireccionar el proyecto proponen que se destinen esos terrenos para una futura plaza o parque y polideportivo y se construya en otros lugares de La Boca. Para ello, hicieron circular una nota con una extensa lista de predios disponibles, muchos de ellos propiedad del propio GCBA, que —según estimaciones de Rubén Granara Insúa— podría llegar a 300, tras una nueva ronda de exploración visual y consulta catastral.

En la misma nota aparece delineada la propuesta vecinal:

•La Boca merece que se renueve su trama edificada utilizando los inmuebles ociosos del GCBA o de particulares.
•Beneficiar a pymes y cooperativas, convocándolos a la construcción de viviendas.
•Al desdoblar la inversión más personas tendrán posibilidad de participar en la producción de las viviendas y los servicios conexos.
•Acceden así a viviendas mas vecinos ubicándose en diversos lugares del barrio, fomentando la integración y el intercambio social y económico.
•Preservamos los espacios verdes por todo lo que implican en suelos absorbentes, regulación de la temperatura, cumplimiento de las garantías constitucionales de vivir en un ambiente sano, generar espacios de relación social, etc.
•Casa Amarilla no representa actualmente ningún tipo de erogación para la ciudad, sin embargo es utilizado por todos los vecinos como área recreativa.

Estos conceptos fueron reiterados desde diferentes ángulos por expositores del sector vecinal: el mencionado Granara Insúa, Silvana Canziani, Roberto Naone, Pablo Abbattangelo, Pancho Panebianco, Juan Carlos Espinosa y Miriam Bearzotti.

“Lo lamentable de todo esto –afirmó Silvana Canziani— es cómo se fomenta que los vecinos piensen que nosotros estamos en contra de otros vecinos y lo más lamentable aun es que se use la necesidad genuina de mucha gente de tener una vivienda digna para defender un proyecto que beneficia nada más que a los grandes contratistas”

En su intervención, el arquitecto Pablo Abbatángello se identificó como alguien que trabaja para conseguir viviendas a personas en emergencia habitacional. “Uds. me conocen —dijo dirigiéndose al grupo identificado con pecheras de la agrupación Nuestro Hogar— porque yo trabajo para Uds.”. “No hay peor sordo que quien no quiere oir” dijo más adelante refiriéndose a la actitud del IVC. "El proyecto del Instituto de la Vivienda –agregó— contraría todos y cada uno de los puntos que este volante está apoyando (lee uno de los volantes desparramados por el piso de la sala: "Sí a nuestro derechos constitucionales, sí a una vivienda digna, sí a las fuentes de trabajo, sí a la ampliación de los servicios para una mejor calidad de vida, si al desarrollo del barrio, sí al futuro de nuestros hijos"). El esquema de complejos habitacionales está perimido en el mundo entero. Los 6000 nuevos habitantes representan el 60% de una ciudad. Un pueblo para convertirse en ciudad debe alcanzar diez mil habitantes. Lo que se pretende hacer, entonces, es poner una ciudad en tres manzanas. Uds. no imaginan lo que significa eso en una zona con su infraestructura perimida y carente de posibilidades de crecimiento"

Los voceros del Instituto de la Vivienda

En representación del IVC participaron de la reunión Roly Sampieri y el gerente técnico Héctor Gorospe. El primero se definió como "político" y "peronista" y respondió a las acusaciones vecinales de reclutar gente con promesas de viviendas y canjes de Vale Ciudad diciendo "no recluto gente porque no soy milico".

"La verdad es que cuesta creer —dijo Roly Sampieri al inicio de su arenga— que en un país donde se ha vivido no hace demasiado tiempo la peor crisis de su historia y donde dejó a más de la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza con fuertísimos porcentajes de desocupación, en cuanto a la problemática de la vivienda, el problema del hábitat y la vivienda constituye el mayor desafío de cualquier gobierno, sea de la ideología que sea, porque tiene que resolver el problema a sus propios compatriotas, la verdad que cuesta creer que estamos discutiendo si construimos o no construimos. Cuando en este país donde toda la vida se habló de destruir y ahora venimos a construir, resulta que no nos dejan construir". (Vitores y aplausos rubricaron el primer tramo de la intervención del funcionario). "Por otro lado —continuó — vamos a aclarar algunas cuestiones: yo no recluto gente porque no soy milico (aplausos y vivas). Segundo: mi pasado personal habla de ideas progresistas, bien peronistas por cierto, así que yo no recluto a nadie, simplemente invito”.

El esfuerzo del funcionario por establecer una distinción semántica entre “reclutar” e “invitar” se entiende mejor, sin embargo, en un contexto más amplio. El arquitecto Selzer, titular del IVC manifestó en una reunión privada –según declaraciones a La Urdimbre de una de las partes intervinientes— que iba a recurrir a las “organizaciones amigas de La Boca” para que apoyaran su proyecto de construcción en Casa Amarilla. Y eso fue lo que se vio claramente en la reunión: decenas de personas traídas en colectivos, que tuvieron libre acceso al salón y mortificaron de cuanta manera pudieron al reducido grupo de vecinos obligados a inscribirse varios días antes (y hasta un máximo de doce personas) que expusieron su disconformidad con el proyecto y que ya habían presentado su oposición en nota a la Legislatura acompañada por 4500 firmas.

El señor Sampieri introdujo luego una novedad hasta ese momento desconocida, que no figuró en los llamados a inscripción publicados por el IVC: el 25% de las viviendas sería destinado a habitantes de la Boca que viven “en el triángulo de Benito Pérez Galdós, Necochea y el río, para la gente que hoy lucha”, enfatizó el funcionario. “Algunos que dicen amar al barrio de La Boca se han olvidado del triángulo de Benito Pérez Galdós, Necochea y el río, en donde se está enfrentando hoy por hoy uno de los índices de pobreza más altos de la República Argentina, para ellos está destinado este 25%”, (vivas, gritos y aplausos). “Este es el mensaje que tenemos porque en este Gobierno no somos ningunos gorilas”, dijo Sampieri.

Poco antes de concluir su alocución Sampieri fue advertido por la diputada Bergenfeld, quien le pidio no “levantar a la gente”. “Este no es un mitín político — dijo Bergenlfeld— trate de no levantar a la gente, trate de dar explicaciones técnicas del Instituto de la Vivienda, porque nosotros no sabemos de qué se compone el proyecto y queremos conocerlo”. “Mi función no es técnica, es social” —replicó el funcionario— y agregó: “ahora viene, ahora viene” anticipando la intervención del Ing. Gorospe.

La intervención del otro funcionario del IVC fue caracterizada por el otro medio presente, www.noticiasurbanas.com.ar, de esta manera: "Gorospe, por su parte, dijo que iba a dar la explicación técnica del proyecto aunque su exposición fue bastante pobre".

No aportó, en efecto, explicación alguna sobre el tema central, o sea: por qué se debería construir en el predio de Casa Amarilla y desestimar la alternativa vecinal de revitalizar la trama urbanizada utilizando baldíos, propiedades del GCBA, fábricas abandonadas, etc.

Se limitó, en cambio a recordar que antes de que los terrenos de Casa Amarilla fueran propiedad privada del Estado (hizo una extraña distinción entre propiedad pública y propiedad privada del Estado) eran un basural, con yuyales, llenos de ratas, mosquitos, culebras y bacterias y que ahora es un lugar que tiene todo lo necesario en materia de infraestructura. Ante una interrupción de varios de los presentes diciendo que la urbanización del lugar la había hecho Allegre (ex presidente del Club Boca Juniors), Gorospe señaló que fue a cambio de la cesión de 4,5 hectáreas al Club y que eso era un pago en especies. También recordó que el IVC tenía 18 hectáreas, las que había ido cediendo a otras áreas del GCBA y que ahora le restaban sólo estas tres hectáreas en las que se propone construir las nuevas viviendas “de planta baja y cuatro pisos, de planta baja y seis pisos y de planta baja y nueve pisos” agregó agotando así su explicación técnica. También se refirió al Fonavi como una institución que necesita la solidaridad de los que ya llegaron y que a la gente que necesita vivienda “no le caben los discursos de panza llena, porque ellos tienen la panza flaca y quieren vivienda y quieren trabajo”. “Alguien dijo –agregó— que sin trabajo no hay educación, sin trabajo no hay pan, sin trabajo no hay vivienda, sin trabajo no hay salud, sin trabajo no hay dignidad”.

Hubo luego una serie de intervenciones también emocionales de mujeres defensoras del proyecto oficial quienes dirigieron sus dardos hacia Granara Insúa, uno de los promotores del proyecto alternativo. También habló el doctor Juan Carlos Espinosa, quien se identificó como un viejo maestro jubilado sin vivienda propia y le recordó a los presentes que era uno de los que fueron a impedir el remate de los terrenos de Casa Amarilla cuando estuvieron a punto de pasar a manos privadas y que sin embargo está en contra del proyecto del IVC porque esas tierras deben dedicarse a espacios verdes como una forma de paliar la contaminación que sufre la zona debido al Polo Petroquímico de Dock Sud y al estado del Riachuelo.

A su turno Miriam Bearzotti expresó “Todo esto comenzó mal” y dijo que en un primer momento el proyecto oficial era para ingresos de 2200 a 4400 pesos y que después al empezar “una movida de la gente” a partir de ese momento se habló de que un porcentaje de esas viviendas tenían que ser para alguna gente de la Boca. Yo se que detrás de esto hay política –dijo más adelante— nos conocemos todos en La Boca, y advirtió: un 25% son 250 viviendas y con 250 viviendas, a los de Las Boca les digo, se van a terminar peleando porque esas viviendas se las van a dar a cualquier otro que no sea de La Boca. También remarcó la gravedad de la contaminación del Polo Petroquímico y la necesidad de una “Boca integradora” con viviendas que se levanten en todos los sectores.

Al cierre de la reunión la diputada Bergenfeld mencionó el conflicto del IVC con vecinos de Lugano al que se refirió como otro caso de proyecto implantado, del que ni los legisladores ni los vecinos saben de qué se trata. Y dijo que esta era la primera vez que participaban funcionarios del IVC, a quienes invitó a realizar una nueva reunión, en tanto instó a los presentes a trabajar en forma participativa con miras a buscar consensos que permitan quizá resolver el futuro del proyecto de Casa Amarilla, en la actualidad suspendido por la Justicia.