23/07/2007
ante la crisis del transporte automotor
en la ciudadd
Un proyecto intenta reactivar el escaso
interés oficial en el uso urbano de la bicicleta
Se trata de un pedido al Ejecutivo para
determinar si es factible implementar en Buenos Aires el sistema
denominado "bicing".
La bicicleta es un extraordinario medio de transporte. Ecológico,
silencioso, benéfico para la salud del ciclista, barato
y mucho más rápido que el transporte colectivo
en las cortas distancias dentro de la ciudad. Buenos Aires,
tiene un clima benigno, propicio para disfrutar la circulación
en bicicleta casi todo el año.
Si se decidiera encarar un plan serio de incorporación
de este singular vehículo al paisaje urbano, tendríamos
una población más sana gracias al ejercicio físico
y a la disminución del alto nivel de ruido actual en
la ciudad. Bajaría el presupuesto de salud pública
y las calles estarían en mejor estado de conservación:
la bicicleta no destruye el pavimento, como lo hacen colectivos,
autos y camiones.
En Buenos Aires hay carriles preferenciales para bicicletas
en algunas avenidas como es el caso de Independencia, Belgrano
y Corrientes. No se trata de bicisendas con demarcaciones físicas
que impidan el acceso de otros vehículos, sino de meros
señalamientos pintados en el piso. Como no podía
ser de otra manera en una Ciudad saturada de automóviles
particulares, taxis y colectivos y en la que impera la ley del
más fuerte en el tránsito, los carriles para bicicletas
están normalmente ocupados por vehículos en espera
o estacionados, a lo largo de todo su recorrido.
Las experiencias en otros países deberían servir
de guía para la toma de decisiones locales, pero hasta
ahora no ha habido un interés real en la sucesivas administraciones
de la Ciudad para ocuparse del tema. Desde luego es impensable
esperar que a partir de diciembre cuando el ingeniero Mauricio
Macri se haga cargo del Gobierno de la Ciudad, algún
funcionario lo plantee. Más allá de la influencia
del lobby del automóvil, que impone la agenda de la industria,
la bicicleta carece de glamour y no puede competir como símbolo
de status, la usan los pobres, que en el inconsciente colectivo
no pueden acceder a la compra de un auto por falta de recursos.
Curiosamente tampoco en China, un país comunista de
economía capitalista, le va bien a la bicicleta. China
ha invertido muchísimo dinero en fábricas de automotores
y sus ciudadanos han comprado autos a un ritmo vertiginoso durante
los últimos años. Las calles que estaban repletas
de bicicletas; ahora lo están de autos.
La bicicleta apareció en China en los últimos
años de la dinastía Qing (1644-1911), y el primero
en disfrutarla fue el pequeño niño emperador Pu
Yi, que recorrió con el novedoso juguete los pasillos
de la Ciudad Prohibida. Tal fue su éxito, que en pocos
años el país se llenó de bicicletas. En
las grandes ciudades chinas, automovilistas y ciclistas se acusan
ahora mutuamente de ralentizar el tráfico. Pero el Gobierno
ha tomado partido y ha decidido hacer imposible la vida de los
usuarios de bicicletas.
La situación es diferente en algunos países
europeos. Es conocido el caso de Holanda que con una población
de 15 millones de habitantes tiene 12 millones de bicicletas.
En varias ciudades europeas se ha implementado con éxito
el sistema de “bicing” que consiste en poner a disposición
del público bicicletas especialmente preparadas (por
ejemplo tienen rodados macizos) para el libre traslado entre
“estaciones” autorizadas.
El proyecto de "bicing"
El legislador de Autonomía con Igualdad, Pablo Failde,
presentó un proyecto en la Legislatura de la Ciudad para
que se estudie la factibilidad de implementar el sistema en
Buenos Aires. "El 'Bicing' –sostiene el proyecto-
es un sistema de transporte público en bicicleta que
ha comenzado a implementarse con gran éxito en estos
últimos años en varias ciudades europeas. En Barcelona,
por poner uno de los ejemplos más recientes, su éxito
está superando las expectativas provocando incluso un
inesperado crecimiento del sistema".
"La Ciudad de Buenos Aires se encuentra en un momento crítico
de su desarrollo como ciudad en medio del crecimiento urbanístico
que se está produciendo. Sin embargo, aun se pueden tomar
las medidas adecuadas para conservar una ciudad humana y habitable",
sostiene el legislador.
"El apoyo decidido a la bicicleta es una apuesta política
cuyos resultados no se ven de forma inmediata. Sin embargo,
pensamos que es posible introducir medidas sensatas y de bajo
coste que produzcan resultados concretos, para avanzar luego
en una completa reorganización del transporte urbano.
Además, este tipo de políticas colaborarían
con la construcción de una nueva cultura urbana, en donde
los ejes centrales sean el respeto por nuestros vecinos, la
protección del medio ambiente, una mejor calidad de vida,
entre otras" argumenta Faide..
Si el proyecto lograra salir de la Comisión de Transporte
e ingresar al recinto y ser aprobado, el Ejecutivo teóricamente
tendría que expedirse, es decir realizar un estudio que
permitiera saber si es económica y técnicamente
posible implementar el sistema que propone el legislador para
la Ciudad. Pero, al tenor de la atención que presta el
Ejecutivo a los pedidos de informe de la Legislatura, el proyecto
morirá probablemente en algún cajón del
escritorio de algún funcionario.