Las licencias de taxis las otorga gratuitamente
por sorteo el Gobierno porteño y una misma empresa puede
llegar a tener hasta 200 de esos permisos, pero luego se transfieren
entre privados de forma onerosa con valores de hasta 40.000 pesos
cada una. Un peón le paga al dueño del auto y de
la licencia unos 220 pesos diarios, término promedio, a
modo de alquiler, en una relación jurídica que suele
encubrirse bajo una falsa relación de dependencia, además
de afrontar otros gastos —combustible, por ejemplo—
lo cual sólo puede cubrir tras doce horas de trabajo.
"Resulta fácil advertir, entonces, que el peón
termina abonándole al titular unos 5.500 pesos mensuales
y que esa suma le sobraría con creces para afrontar un
crédito que le permita transformarse en dueño. Sin
embargo, no existen créditos para adquirir las licencias
(ya que formalmente no deberían formar parte del mercado,
siendo que el Estado las otorga de forma gratuita), con lo cual
al peón le resulta imposible llegar a adquirir una",
destacaron en la declaración conjunta los legisladores
Sánchez Andía y Di Filippo (mandato cumplido).
Unos días antes de finalizar su mandato este último
presentó un proyecto de ley (expediente 2721-D-2009) que
será impulsado por Sánchez Andía para modificar
la Ordenanza 41.815 (que regula el servicio de taxis) para que
las nuevas licencias que emita el Gobierno porteño sean
intransferibles y que no se otorgue más de una a cada persona.
De esta manera los peones podrían transformarse en dueños,
lo que permitirá "mejorar sus ingresos y calidad de
vida reduciendo sus horas de trabajo", además de "una
baja en los costos del servicio e, incluso, haría innecesario
aumentar las tarifas".