Por Adrián Camps
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El proyecto de ley 1647-J-2011 presentado por el Poder Ejecutivo
de la CABA propone a la Legislatura la aprobación del convenio
suscripto entre el Poder Ejecutivo y la empresa del grupo IRSA,
Solares de Santa María S.A. para construir una suerte de
Puerto Madero – Nordelta en las 70 hectáreas que
conforman lo que debió ser la Ciudad Deportiva de Boca
Juniors.
La historia de ese predio, inicialmente destinado al deporte
y al uso público, revela el mayor despojo de tierras
efectuado en perjuicio de la Ciudad de Buenos Aires.
El proyecto Santa María, prevé la construcción
de torres de 160 metros de altura (50 pisos), otras construcciones
de mediana y baja densidad, un lago para embarcaciones y canales
de acceso al Río de la Plata. En síntesis, un
barrio totalmente ajeno a las características edilicias
de la Ciudad de Buenos Aires; un barrio para la especulación
y el negocio, que en nada satisface la imperiosa necesidad de
vivienda de los habitantes de la ciudad y de sus hijos.
Si grave resulta el proyecto en sí mismo, peor es la
intención de forzar la voluntad de la Legislatura y la
dignidad de sus diputados, pretendiendo que la ley que ratifica
el convenio se apruebe en menos de tres meses, audiencia pública
incluida, sin modificar una sola palabra del proyecto presentado.
Si el 10 de diciembre no está todo aprobado, o se cambia
alguno de los términos del acuerdo, éste caducará
automáticamente.
Como diputado y miembro de las comisiones de Planeamiento
Urbano, Ecología y Protección y Uso del Espacio
Público, donde será girado el proyecto, no estoy
dispuesto a aceptar presiones de empresarios ni del Poder Ejecutivo;
la Constitución de la Ciudad define a nuestras instituciones
como “Democracia Participativa”. No somos una plutocracia
donde manda el poder del dinero ni una monarquía representada
por el Poder Ejecutivo.
En el proyecto, más allá de la evaluación
negativa que me merece como conjunto, se incluyen importantes
concesiones que la Ciudad deberá hacer al grupo empresario
a cambio de nada. Entre ellas puedo señalar el uso de
los canales de vinculación con al Río de la Plata
y el compromiso a perpetuidad de mantenerlos abiertos, el acceso
a los predios colindantes; la autorización de obras en
el canal de la Reserva Ecológica, incluyendo compuertas
para mantener el nivel de las aguas; el ensanche de avenidas.
El proyecto no contempla espacios para escuelas y colegios públicos,
centros de salud, comisaría o central de bomberos.
Estamos discutiendo lo que será el mayor emprendimiento
inmobiliario de la historia reciente de la Ciudad de Buenos
Aires. Hablamos de un proyecto sobre 70 hectáreas, con
un alto impacto ambiental y social. Para sancionar una ley,
la Constitución establece que un proyecto mantiene su
vigencia por dos años; este plazo se prorroga un año
más si tiene despacho de comisión o fue aprobado
en primera lectura. Parece razonable, por la magnitud del proyecto,
que los diputados nos tomemos todo el tiempo necesario y modifiquemos
todo lo que tengamos que modificar antes de la primera sanción,
que los ciudadanos puedan expresarse abiertamente en la Audiencia
Pública, que sus inquietudes sean tenidas en cuenta antes
de la sanción definitiva de la ley en segunda lectura,
todo ello sin ningún tipo de presión del grupo
empresario que quiere llevar adelante el emprendimiento ni del
Poder Ejecutivo de la Ciudad.
* Legislador de la Ciudad - Vicepresidente
de la Comisión de Uso y Protección del Espacio
Público.