
La Corte Suprema de la Nación restableció las
facultades de control del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
(GCBA) sobre el buque-casino “Estrella de la Fortuna”,
al dejar sin efecto medidas cautelares en sentido contrario
dictadas hace más de una década.
La Corte afirmó que las medidas provisorias dispuestas
por la Justicia Civil y Comercial Federal carecen de sentido
luego del convenio firmado en 2003 entre el gobierno local y
el nacional, que regula la distribución de utilidades
que produzcan los juegos que la Lotería Nacional explota
y comercializa en la ciudad.
Una de las medidas cuestionadas permitía que el casino
funcionara bajo jurisdicción del gobierno federal (dictada
en 1999), mientras que la otra (ordenada hace 7 años),
impedía al Estado local ejercer potestades tributarias.
El máximo tribunal aceptó intervenir porque consideró
una “grave irregularidad” el tiempo de vigencia
de las medidas, que equiparaban a esas resoluciones provisorias
a una sentencia definitiva, “sin que (en la causa) se
registre avance alguno” tendiente a la resolución
del conflicto.
La Corte aceptó el “recurso de queja” presentado
por el GCBA ante la necesidad de “arbitrar las medidas
destinadas a encauzar y corregir los excesos deformantes que
presenta el litigio”.
La Corte acotó, además, que las medidas cautelares
no estaban relacionadas con el objeto de la demanda, una “acción
declarativa” promovida por el capitán del buque
casino, Luis Alberto Giachino, para que se dijera que la habilitación
para desarrollar las actividades es de competencia de las autoridades
nacionales.
Según el fallo firmado por el presidente Ricardo Lorenzetti
y los ministros Elena Highton, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda
y Raúl Zaffaroni, el convenio firmado en 2003 “dirime
nítidamente los puntos” que la demanda planteada
“pretende esclarecer”.
La Corte criticó a la Sala II de la Cámara en
lo Civil y Comercial Federal porque omitió examinar,
“con criterio estricto”, las resoluciones que impiden
la percepción de rentas públicas, “en tanto
éstas resultan indispensables para el funcionamiento
del Estado y el sostenimiento de los intereses de la comunidad”.
Para la Corte “resulta contrario a los más elementales
principios de administración de justicia mantener un
proceso en el que se dictaron medidas cautelares de muy larga
data”, cuyo objeto “ha devenido abstracto, por la
modificación del contexto fáctico”, lo que
en el caso ocurrió con la firma del convenio en 2003.
(Télam).
Drástioco final de una odisea
En 2008, trabajadores del Casino reclamaron durante meses mejores
condiciones laborales con acortamiento de la jornada y eliminación
de los turnos rotativos, entre otras medidas. La mayoría
terminaron despedidos. Un poderoso aparato de disuasión,
incluida la violenta actuación de efectivos de Prefectura,
decretó el final de la odisea.
En la madrugada del 9 de noviembre de 2007, a las 5:45 de
la mañana mientras los delegados de base estaban comunicando
los avances de la negociación en una asamblea que se
desarrollaba en instalaciones del casino, un grupo de activistas
del SOMU, el sindicato de los obreros marítimos, irrumpió
en la misma, generándose un violento enfrentamiento.
El día 16 de noviembre de 2007 la empresa comenzó
a enviar telegramas de despidos a un total de 90 empleados del
Casino, acusándolos de ser violentos. Algunos estaban
en las instalaciones mientras se desarrollaban los sucesos,
otros debían tomar sus turnos más tarde y muchos
tenían franco ese día. Días después
la jueza federal Servini de Cubría convalidó la
medida. Hay que recordar que el barco casino anclado en el Puerto
de Buenos Aires, estaba en jurisdicción nacional. El
ministerio de Trabajo declaró la conciliación
obligatoria, pero más tarde el ministro Tomada ratificó
los despidos.
El titular del Casino, Cristóbal López, era amigo
del ex presidente Kirchner, durante cuya gobernación
en Santa Cruz, López se inicio como empresario del juego.
“En la última semana de su presidencia, Kirchner
prorrogó por quince años la concesión que
el senador Eduardo Duhalde firmó durante su desempeño
interino en el Poder Ejecutivo, por la que López explota
3.000 máquinas tragamonedas en el hipódromo de
Palermo y lo autorizó a colocar otras 1.500. También
es llamativa la saturación de policías y prefectos
y el rigor con que persiguen y golpean a los manifestantes”
(Horacio Verbitsky, Página 12/03/08).
Cristóbal López, además de ser presidente
de la empresa Casino Club –en la que tenía el 50%
del capital– recibió la concesión de otras
19 salas de juego, entre casinos y tragamonedas, en distintas
provincias argentinas. Es evidente que lo que estaba en disputa
en el prolongado conflicto eran las ganancias, cuya merma debería
soportar en caso de que prosperasen –y se extendieran–
los reclamos de los trabajadores,
Un párrafo aparte merece la Prefectura Nacional, a cuyo
cargo está la seguridad portuaria y por extensión
la del nuevo barrio de Puerto Madero.
Por aquellos días llamó la atención el
despliegue permanente de, literalemte, centenares de efectivos
en zonas aledañas al casino flotante, la mayoría
de los cuales permanecían de pie y en formación.
A lo largo de 90 días, los cortes de calles fueron esporádica
y violentamente reprimidos, contrariando la política
de tolerancia del Gobierno nacional con los piquetes, sin que
trascendiera quien o quienes daban la órdenes.