
Integrada por un matrimonio, trece hijos y
dos nietos, la familia vivió durante 40 días en
una carpa instalada en Humberto Primo 1678, del barrio porteño
de Constitución.
Se trata de la familia de William de Cuadro, un changarín
y albañil que, tras haber sido desalojado de un lugar
donde pagaba 2.000 pesos de alquiler, rechazó vivir separados,
en paradores transitorios del Gobierno de la Ciudad.
El calvario para William de Cuadro, un uruguayo de 51 años,
comenzó el 19 de diciembre del año pasado cuando
por orden judicial fue desalojado junto a otras 16 familias.
Una fiscal ordenó al gobierno porteño asistirlos
y así recibieron subsidios de 1.200 pesos, "pero
nosotros somos 17 y por esa plata no hay nada",
dijo el hombre, albañil y changarín, que rechazó
que su familia terminara separada en distintos paradores.
Finalmente, la familia logró ser
alojada en un hotel, a donde fue mudada por el Gobierno porteño.
Esta mañana, personal del gobierno porteño les
ofreció llevarlos a un hotel de Constitución,
adonde finalmente se mudaron.
"El hombre estaba contento, me dijo que ahora
las autoridades les ofrecieron tres habitaciones en un hotel
por el tiempo que necesitaran, levantaron y limpiaron todo",
dijo a Télam Raúl Herrero, vecino de la familia
De Cuadro.
Herrero dijo estar "de acuerdo con lo que hizo,
porque si uno no reclama y no se esfuerza por resolver sus problemas,
se lo sacan de encima".
"Para Navidad, llegaron una noche con la policía
para desalojar el edificio, hubo mucha resistencia, pero sacaron
a toda la gente a la calle", contó el vecino.
Herrero indicó que al hombre "con lo que
ganaba como changarín, le alcanzaba para darles de comer,
pero no para resolver vivienda, así que cocinaban en
ollas lo que podían, y con eso vivían".
"Les dije que seguimos siendo vecinos, que estamos
acá para lo que necesiten, porque es un tipo de trabajo
y necesita una oportunidad", relató.
Las autoridades "al principio le ofrecieron agua,
hasta que dejaron de venir, y esto es un problema de promoción
de las personas de la Ciudad, para eso se pagan lo impuestos",
opinó Herrero.
Juan Montes de Oca, de la Agrupación Evita, que prestó
la carpa en la que se alojó la familia durante los 40
días, dijo a Télam que "en el primer
acuerdo no aceptaron el trato porque les ofrecían menos
habitaciones y no querían ser separados en paradores;
ahora el trato mejoró y aceptaron la reubicación,
pero sigue siendo una solución transitoria".