El pasado 24 de mayo, en una construcción de chapa y madera
de planta baja y dos pisos en Alfredo Palacios 774 se produjo
un siniestro que dejó en la calle a 37 personas. El incendio
fue combatido por diez dotaciones de bomberos y las llamas fueron
apagadas antes de que un conventillo lindero y un depósito
también fueran afectados.
Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas aunque
entre los damnificados catorce sufrieron heridas leves, politraumatismos
y principio de asfixia, de los cuales cuatro fueron derivadas
al hospital Argerich .
El Gobierno trasladó a algunas familias en el parador
de la avenida España en Costanera Sur, en tanto otros
inquilinos pudieron reubicarse transitoriamente en viviendas
de familiares.
Los legisladores Juan Cabandie y Francisco “Tito”
Nenna presentaron un proyecto dando cuenta de la situación
y solicitando que el Gobierno de la Ciudad auxilie a estas personas
“que requieren disponer de recursos básicos para
alojarse dignamente” ya que sólo pudieron rescatar
unas pocas pertenencias antes de abandonar el inmueble.
También consignan la recurrencia de estos eventos como,
los ocurridos “en la calle Necochea (2007), en la calle
.Rocha (2009) y en Olavaria 984 (2011)” presuntamente
por las mismas causas (“los vecinos denuncian que los
cortocircuitos son cosa habitual”) por la existencia de
"cables sueltos por todos lados" y la falta de presión
del agua corriente” exponentes de la precariedad de toda
la zona, un sector de La Boca conocido como barrio chino. Allí
predominan estas construcciones que en su mayoría son
despojos de las dignas viviendas de otras épocas conocidas
como los conventillos de La Boca, construidos por inmigrantes
italianos y cuyos vivos colores los convirtieran en un símbolo
iconográfico de todo el barrio.
Un párrafo aparte merece la responsabilidad de los dueños
que eluden realizar mantenimiento preventivo y del Gobierno
de la Ciudad que permite la habilitación de estas precarias
viviendas.