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29/05/2012
tras el siniestro producido el 24 de mayo que destruyo completamente la vivienda de Alfredo Palacios 774
Reclaman auxiliar a damnificados por incendio de conventillo

Los restos de la vivienda colectiva yacen en una pila frente al predio que ocupaba hasta la tarde del 24 de mayo.

El pasado 24 de mayo, en una construcción de chapa y madera de planta baja y dos pisos en Alfredo Palacios 774 se produjo un siniestro que dejó en la calle a 37 personas. El incendio fue combatido por diez dotaciones de bomberos y las llamas fueron apagadas antes de que un conventillo lindero y un depósito también fueran afectados.

Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas aunque entre los damnificados catorce sufrieron heridas leves, politraumatismos y principio de asfixia, de los cuales cuatro fueron derivadas al hospital Argerich .

El Gobierno trasladó a algunas familias en el parador de la avenida España en Costanera Sur, en tanto otros inquilinos pudieron reubicarse transitoriamente en viviendas de familiares.

Los legisladores Juan Cabandie y Francisco “Tito” Nenna presentaron un proyecto dando cuenta de la situación y solicitando que el Gobierno de la Ciudad auxilie a estas personas “que requieren disponer de recursos básicos para alojarse dignamente” ya que sólo pudieron rescatar unas pocas pertenencias antes de abandonar el inmueble.

También consignan la recurrencia de estos eventos como, los ocurridos “en la calle Necochea (2007), en la calle .Rocha (2009) y en Olavaria 984 (2011)” presuntamente por las mismas causas (“los vecinos denuncian que los cortocircuitos son cosa habitual”) por la existencia de "cables sueltos por todos lados" y la falta de presión del agua corriente” exponentes de la precariedad de toda la zona, un sector de La Boca conocido como barrio chino. Allí predominan estas construcciones que en su mayoría son despojos de las dignas viviendas de otras épocas conocidas como los conventillos de La Boca, construidos por inmigrantes italianos y cuyos vivos colores los convirtieran en un símbolo iconográfico de todo el barrio.

Un párrafo aparte merece la responsabilidad de los dueños que eluden realizar mantenimiento preventivo y del Gobierno de la Ciudad que permite la habilitación de estas precarias viviendas.