logo La Urdimbre
Revista
Sociedad
Ambiente
Cultura
D.Humanos
Especiales
Salud
Vida urbana
Buscar
17/11/2014
El proyecto de Moscariello, vicepresidente de Boca
Intentan anexar al Club los espacios aún libres de Casa Amarilla
Por Alfredo Roberti

Oscar Moscariello es, además, legislador de la Ciudad por el PRO; se ubica a ambos lados del mostrador. Una lectura ingenua del proyecto que Moscariello presentó a sus pares de la Legislatura no permite ver la entretela detrás del paño. En sus fundamentos abundan las intenciones nobles como las de preservar los “espacios verdes” y otras por el estilo.

He aquí una muestra:
“Es por eso que ahora se torna importante y necesario transmitir una visión integrada del barrio que responda a las nuevas demandas y a una nueva forma de gestión más ligada a espacios verdes, equipamiento comunitario que ocupe áreas en abandono, priorizando el mejoramiento del espacio urbano y de la calidad de vida de sus habitantes en un marco de ciudad equitativa e inclusiva. La importancia de ofrecer al conjunto de la ciudadanía los espacios para funciones de recreación que amplíen los efectos de su acción, trascendiendo a toda la comunidad es un intento por revertir el relegamiento y apostar por la revitalización no sólo del barrio sino también del sur de la Ciudad”.

¿De qué trata el proyecto de Moscariello? Propone cambiar la actual zonificación (R2AI) de las manzanas de Casa Amarilla delimitadas por las calles Martín Rodríguez, 20 de Septiembre, Palos y Juan Manuel Blanes a E4 56 para la “ampliación del Distrito de Zonificación - Estadio y Complejo Deportivo del Club Atlético Boca Juniors”.

No dice explícitamente para qué solicita el cambio de zonificación, lo cual es por demás sugestivo. Los cambios de zonificación se presentan con propuestas que los justifiquen. Pero en el proyecto del vicepresidente de Boca, no se menciona finalidad alguna, más allá de las generalidades de una prosa rebuscada y artificial, sin anclaje en qué tipo concreto de cambios se operarían en el área en cuestión. Un proyecto anterior presentado por organizaciones que integran el Movimiento por el Resurgimiento de La Boca, proponía cambiar la zonificación de esos terrenos de Casa Amarilla a UP (Urbanización Parque) para desarrollar un espacio verde de acceso público.

En el blog soyboca.com.ar, Pablo Abbatangelo, Presidente de la agrupación La Bombonera –dando por descontado que el cambio de zonificación abre el camino a la compra por parte del Club de los terrenos en cuestión para levantar un nuevo estadio– afirma que la actual Comisión Directiva endeudaría a la Institución “en cifras millonarias que someterían a futuras comisiones directivas a los designios de los 'mecenas' que financien el proyecto como una suerte de gerenciadores de la misma. Utilizan discursos falaces en el sentido de que la vida útil de las estructuras de nuestro estadio llegó a su fin cuando el Consejo Profesional de Ingeniería Civil (CPIC) y la Asociación de Ingenieros Estructuralistas (AIE) opinan lo contrario. Estarían emplazando un estadio para 80/90 mil espectadores en la trama edificada de la Ciudad en las cercanías del existente que no reviste lógica alguna desde el punto de vista urbanístico. El nuevo estadio no pasaría un estudio de impacto ambiental serio”.

“Es solamente un cambio de zonificación. La Boca reclama permanentemente espacios verdes. Cualquier decisión posterior que involucre una cesión tiene que tomar intervención la Legislatura. Todo lo demás son conjeturas”, afirmó Moscariello, autor del proyecto, en declaraciones a Página/12. “Si vas a París, hay parques temáticos. Se pueden hacer cosas recreativas, que están vinculadas con lo deportivo. No necesariamente tiene que ver con las cosas que se dicen”, indicó.

–¿Por qué, entonces, el proyecto se titula Estadio y Complejo Deportivo Club Atlético Boca Juniors?
–Porque es la continuidad de un tipo de zonificación que propuse. Porque está el estadio allí. La idea es utilizar las vías de ferrocarril para que la gente pueda ir a los partidos utilizando una estación específica; también que haya puentes que unan La Boca con Barracas. La idea es hacer una recuperación de esa zona, que es la más visitada por los turistas. Es altamente positivo.

Si no se tratara de negocios multimillonarios se podría aplicar a estas declaraciones el calificativo de ridículas. Pero en estos casos se puede decir cualquier cosa y hacer el ridículo todas las veces que sea necesario. ¿Puentes entre La Boca y Barracas? ¿Estaciones de ferrocarril para los hinchas xeneizes? ¿París y sus parques temáticos? ¿Qué tiene ésto que ver con que “La Boca reclama permanentemente espacios verdes? Si cualquiera de esas iniciativas, por extravagante que fuera, se plasmara en un proyecto, éste debería ser el eje de la discusión y si el proyecto se aprobara se procedería luego a proponer los cambios de zonificación respectivos. Pero aquí se puso el carro delante del caballo.

Y lo más llamativo: el propio vicepresidente de Boca se calza la camiseta de legislador y entra a tallar. ¿Ningún compañero de bancada se prestó a presentar el proyecto, aunque más no fuera para disimular un poquito? En caso de que este proyecto de privatización de tierras públicas prosperara, el Club es el único comprador posible, en inmejorable situación para comprar barato ante la falta de competencia. Luego podrá levantar un estadio nuevo o un hotel de 5 estrellas o lo que –en definitiva– le plazca en su condición de propietario.

 

Revista mensual gratuita La Urdimbre
Edición 170 - Marzo 2017
Edición 169 - Febrero 2017