8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

Red Eco Alternativo

El Día Internacional de la Mujer no es una celebración, es el día en que se conmemora la lucha de las mujeres por su dignidad y por sus derechos.

En marzo de 1857, en Nueva York, miles de mujeres trabajadoras marcharon hacia los barrios adinerados como protesta por sus miserables condiciones laborales. Medio siglo después, en marzo 1908 quince mil mujeres marcharon por la misma ciudad, bajo la consigna “Pan y Rosas”, en reclamo de mejores condiciones de vida. Al año siguiente, cuarenta mil costureras industriales se declararon en huelga en demanda de mejores salarios, reducción de la jornada laboral, abolición del trabajo infantil, derecho a unirse a los sindicatos, entre otros reclamos. Los dueños de la fábrica Cotton Textile Factory encerraron a sus empleadas para que no pudieran unirse a la huelga, y se desató un incendio provocado que acabó con la vida de 150 trabajadoras.

La celebración internacional del 8 de marzo como Día de la Mujer fue propuesta por Clara Zetkin, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en agosto de 1910. Su antecedente era el Women’s Day que las sufragistas estadounidenses celebraban desde 1908, como reivindicación del derecho al voto.

El 8 de marzo de 1917 las mujeres rusas se amotinaron, al grito de “Pan y Paz”, reclamando por la falta de alimentos y por la muerte de sus hijos en la guerra, dando inicio al proceso revolucionario que acabaría en el mes de octubre. Esos sucesos fueron los que hicieron que el Día Internacional de la Mujer se pasara a celebrar sin más cambios hasta la actualidad el día 8 de marzo.

La Asamblea de la Naciones Unidas reconoció el Día Internacional de la Mujer en 1975. Un siglo y medio después de aquella primera manifestación, es necesario insistir en la lucha por la igualdad de derechos y de oportunidades, y por el fin de la discriminación y la violencia de género. Es imposible hablar de democracia mientras que la mujer sigue siendo oprimida en diferentes formas alrededor mundo.

Es indispensable continuar la batalla contra las normas sociales que, ante los reales avances que se han dado a lo largo del siglo XX, invisibilizan las formas de discriminación y violencia vigentes, cuyos motivos no son arbitrarios. A nivel mundial, el 70 por ciento de la población pobre es femenina, el 33 por ciento de las mujeres son analfabetas y al menos una de cada tres mujeres ha sido víctima de golpes, abusos sexuales o malos tratos durante su vida. Cien mil mujeres mueren anualmente por abortos mal practicados y se estima que 130 millones han sido sometidas a mutilación genital. El salario de las mujeres es, por lo menos, un 30% inferior al de los hombres para un trabajo idéntico y la mayor parte del trabajo que realizan no es remunerado, por ejemplo el trabajo doméstico. Las mujeres realizan dos tercios del trabajo mundial y reciben el 5% del producto.

Los países del Tercer Mundo son los que presentan lo índices más altos de violencia y asesinatos de mujeres, y se han convertido en nichos de mercado para la trata de personas.

En Oriente muchas culturas mantienen a la mujer subyugada y la someten a formas de mutilación y humillación de por vida. En las sociedades capitalistas, los problemas que afectan a la mujer han sido relegados al ámbito privado, bajo el manto formal de la ley que proclama una igualdad que aún está muy lejos de cumplirse.

A continuación reproducimos un documento presentado por Teresa C. Ulloa Ziuarriz * en el marco del Foro Social Mundial, celebrado en Kenia en enero de este año.

Feminicidios y violencia sexual contra mujeres: un asunto pendiente 

Cuando hablamos de violencia contra mujeres y niñas, estamos hablando acerca de “holocausto” o “asesinato de género”.

Las estadísticas recopiladas por el Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas, son muy claras.

Las Naciones Unidas estiman que entre 113 y 200 millones de mujeres en el mundo se encuentran “desaparecidas”. Cada año, entre un millón y medio y tres millones de mujeres y niñas pierden sus vidas como resultado de la violencia de género o por negligencia. (…)

En los países en que es preferido el nacimiento de un niño, el aborto selectivo y el infanticidio eliminan a los bebés de sexo femenino.

Las niñas mueren en magnitudes desproporcionadas, ya que la atención médica y alimentación es prestada primero a los niños de sexo masculino.

En los países en donde las mujeres son consideradas propiedad de los hombres, sus padres, maridos y hermanas tienen derecho asesinarlas por elegir sus propios compañeros sexuales. La brutal cifra de comercio sexual internacional asciende a una base anual de un millón de mujeres y dos millones de niñas a nivel mundial, y a causa de este negocio mueren un incontable número de niñas y mujeres.

La violencia doméstica, es la causa principal de la muerte de mujeres en todos los países.

Según la Organización Mundial de la Salud, seis mil niñas por día sufren mutilación genital. Muchas mueren, y otras viven el resto de sus vidas lisiadas y sufriendo dolor.

Todas estas figuras son estimativas, ya que el registro del número preciso de violencia contra mujeres y niñas demuestra no ser una prioridad para la mayoría de los países.

Es muy cómodo ignorar estos asuntos, especialmente cuando estos problemas son estructurales y están socialmente naturalizados y aceptados.

Los líderes mundiales podrían tomar tres pasos iniciales para comenzar a erradicar el asesinato masivo de mujeres. Un tribunal como la Corte Internacional de La Haya debería buscar a las entre 113 y 200 millones de mujeres que están desaparecidas. Un esfuerzo internacional serio debe ser realizado con urgencia para registrar con precisión la violencia contra mujeres, país por país. Y necesitamos una campaña mundial para reformar las culturas que permiten estos tipos de crímenes.

El los dos últimos siglos, algunos países han cambiado gradualmente la forma en que tratan a las mujeres. Consecuentemente, gozan de mayor paz y progreso. Históricamente los cuerpos de las mujeres y las niñas han sido reducidos a objetos sexuales, considerados propiedad de los hombres, carentes de derechos y oportunidades. Las violaciones y la violencia sexual, la prostitución, los embarazos forzados y la esterilización forzada, son crímenes relacionados con la vida sexual y la libertad de las mujeres, y están incluidos como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en el Estatuto de Roma de la Corte Criminal Internacional, y esto no es suficiente.

Hace algunos meses fue presentado un Reporte Global preparado por petición de la Secretaría de Violencia Contra Mujeres de las Naciones Unidas, y esto no es suficiente.

Hemos estado peleando por más de cuarenta años para prevenir, sancionar y erradicar cualquier tipo y forma de violencia contra mujeres y niñas, y no ha sido suficiente. (…)La violencia contra las mujeres no puede ser parte de una abstracción, considerándola como un acto individual realizado por ciertas personas en circunstancias específicas. Debe ser considerada dentro de las responsabilidades de los Estados para garantizar la vida, integridad y seguridad de las mujeres y las niñas, obligación que actualmente está relegada a la esfera de la vida privada, y así podría permanecer por mucho tiempo.

La violencia contra mujeres y niñas es un mecanismo utilizado para mantener la autoridad de los hombres, reforzando las normas patriarcales existentes, y por eso es necesario pensar en un contexto social más amplio, como en el de las relaciones de poder, para encontrar los factores convergentes de esas normas.

Cada día en cada lugar mujeres y niñas son violadas y asesinadas. Esos crímenes son perpetrados en situaciones de conflictos armados o guerra, en las calles, asociados con patrones culturales o con el crimen organizado, tráfico de personas, prostitución o pornografía; o realizados por sus maridos, parejas o ex–parejas. Todos los crímenes relacionados con el sexo y el género tienen el mismo factor de riesgo: ser una mujer o una niña.

Los asesinatos de mujeres y niñas deben ser entendidos en un contexto más amplios, dentro de las relaciones de dominación y el control masculino sobre las mujeres, las relaciones naturalizadas en la cultura patriarcal, en sus múltiples mecanismos para violar, silenciar, y permitir su impunidad.

Con las mismas excusas que la sociedad , quienes interpretan las leyes, también justifican y permiten mantener invisible este serio problema, y colaboran a crear impunidad que tarde o temprano tendrá serios efectos sociales.

Estos crímenes, de la misma manera que los que ocurren dentro del marco de las relaciones personales, las violaciones íntimas y feminicidios, son justificados usando los argumentos de emoción violenta o pasión, volviendo culpable a la mujer, etc., reforzando la impunidad.

El dolor que la familia sufre , y sus consecuencia en las hijas y los hijos, padres o madres, es irreparable, El sistema de justicia también ofende a las víctimas estigmatizándolas y revictímizando a sus familias, denegándoles el acceso a la justicia y la reparación o compensación por los daños sufridos. Consecuentemente, mientras esto no se vuelva visible y la gravedad del problema no sea entendida, no puede haber sanciones efectivas.

La violencia contra las mujeres y las niñas es un obstáculo que impide la democracia, el desarrollo, y la paz; por lo tanto, es urgente detener las abusivas e indiscriminadas violaciones, ataques sexuales, violencia doméstica, asesinatos de mujeres y niñas, y el tráfico con objetivos de comercio sexual. Debemos resistir y luchar contra la normalización del problema. Es también urgente que el sistema de justicia desarrolle y ejecute políticas seguras en orden de recuperar el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia.

La desaparición forzada de mujeres y niñas, los feminicidios y asesinatos de Estado perpetrados por dictadores, paramilitares, fuerzas armadas y policías, con la complicidad de sectores políticos y económicos del poder, a niveles nacionales como internacional, producto de la represión, los conflictos armados internos, y las guerras sucias no pueden ser olvidados. Es necesario recuperar la memoria histórica de esos hechos que constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y que provocan profundo dolor y sufrimiento.

Por eso, demandamos:

Uno: Promover la elaboración de planes Inter-institucionales en cada país para la prevención de todos los tipos de violencia contra mujeres y niñas, incluyendo los feminicidios. Entre otros aspectos: para la paz y no violencia contra las mujeres, el estricto cumplimiento de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención Interamericana para la Prevención, Castigo y Erradicación de la Violencia contra Mujeres; un sistema de alerta de emergencia, activando recursos existentes, y la presentación de reportes anuales sobre todos los tipos de violencia contra mujeres y niñas, incluyendo violencia sexual y feminicidios.

Dos Que los Estados reconozcan legalmente el feminicidio y todas las formas de violencia contra mujeres y niñas como crímenes contra la humanidad, a través de leyes especiales, o incluyéndolos en los códigos penales. Adicionalmente, debe trabajarse sobre los procedimientos penales para reducir las posibilidades de impunidad tomando medidas como: no conciliación, prisión preventiva o establecimiento de medidas efectivas para proteger a las víctimas, como el hecho de que la carga de la prueba no se debe revertir a las víctimas.

Tres El juicio a trabajadores civiles, funcionarios de justicia, cuerpos de seguridad, responsables de la aplicación de la ley y líderes religiosos involucrados en la violación de los derechos humanos de mujeres y niñas, especialmente violencia sexual.

Cuatro El rechazo, condena y tolerancia cero de la violencia contra mujeres y niñas ejercida por trabajadores civiles y empleados de las organizaciones regionales o internacionales

Cinco Que los Estados reconozcan y acepten, de hecho y no solo legalmente, todos Sistemas de Protección de los Derechos Humanos, aplicando sin ninguna demora las medidas urgentes de protección dictadas a favor de las víctimas.

Seis Que los Estados creen una base de datos unificada, en cada país, para todas las instituciones involucradas en el registro de casos de violencia contra mujeres y niñas, incluyendo feminicidios, tráfico de personas y explotación comercial del sexo, en orden de permitir a las correspondientes instituciones analizar los casos y tomar las medidas necesarias para prevenirlos, luchar contra ellos y sancionarlos.

Siete La revisión urgente de los nuevos Códigos Penales y de las consecuencias que las enmiendas tuvieron al negar el acceso a la justicia a mujeres y niñas, como también la derogación de normas obsoletas de los Códigos Penales que estimulan la violencia contra mujeres y niñas y promueven la impunidad.

Ocho La creación de un registro de violadores de los derechos humanos y perpetradores de violencia contra mujeres y niñas, en función de procesarlos legalmente y condenarlos socialmente, en cada país del mundo.

Nueve Condenamos la penalización del aborto terapéutico, porque ella constituye feminicidio de Estado, al denegar a la mujer el derecho a la vida. Demandamos restituir la despenalización derogada en El Salvador, Honduras, y recientemente en Nicaragua, y en cualquier otro país del mundo.

Diez Que los Estados reconozcan la contribución, experiencia, y sabiduría de los defensores de losderechos humanos de las mujeres, realizando consultas con las organizaciones y redes existentes en el mundo, para poner en funcionamiento políticas públicas y medidas para la prevención, protección, y sanción de cualquier tipo de violencia contra mujeres y niñas, incluyendo feminicidios.

Once Que los Estados que no lo han hecho, ratifiquen el Protocolo Opcional de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer sin demoras ni excusas.

Doce . Que todos los Gobiernos elaboren leyes que permitan recuperar la memoria histórica de los crímenes cometidos contra mujeres y niñas durante confrontaciones internacionales, conflictos armados internos, represión y guerras sucias. Que los daños causados por la violencia de Estado sean reparados; que los perpetradores sean sancionados y procesados; que las víctimas sean dignificadas para que nunca más se permitan, acepten o realicen estos tipos de crímenes, porque solo traen sufrimiento y luto, y constituyen formas de tortura y asesinato

Trece . Que aquellos países que han legalizado la prostitución, reduciendo los cuerpos de mujeres y niñas a comodidades para el placer de los hombres, como Alemania y los Países Bajos, entre otros, sean responsables ante la ley y la comunidad internacional, porque con la excusa de proteger los derechos humanos de las mujeres en estado de prostitución, y el interés de un negocio próspero que produce casi el 5% de su Producto Bruto Interno, están perpetrando la violencia contra mujeres y niñas, perpetrando los estereotipos de género, y promoviendo el tráfico para la industria sexual, sin tomar en consideración los graves daños físicos y psicológicos que una actividad así inflinge en las mujeres y las niñas. Ni una sola persona en el mundo podría consentir en su propia explotación o esclavitud.

Convocamos: A las Mujeres de Paz de todas las regiones y países del mundo y a los participantes del Foro Social Mundial a colectiva e individualmente condenar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas, especialmente feminicidios, violaciones, prostitución y violencia sexual.

Condenamos y rechazamos: La violenta muerte de la periodista Anna Politkovskaya, Mujer de Paz de nacionalidad rusa, quien fue asesinada el pasado siete de octubre porque valiente, responsable y profesionalmente, documentó las atrocidades cometidas durante la guerra de Chetchenia. Demandamos la total elucidación de los hechos, el castigo intelectual y material de los culpables, y dedicamos a su memoria nuestros esfuerzos a finalizar con la violencia contra mujeres y niñas.

Sobre los hechos y los autores, ni olvido, ni perdón

Por la vida de las mujeres y las niñas, no más impunidad.

Por la vida de las mujeres y las niñas, no mas muertes.

Fin al holocausto contra las mujeres.

Para construir verdadera paz, igualdad, democracia y desarrollo.

Fin inmediato de la violencia contra mujeres y niñas.

Por la abolición de la pobreza, abolición de la deuda y abolición de la prostitución y de todas las formas de comercio sexual y explotación.

Verdad, Justicia y Paz.


* Mujer de Paz y Directora Regional de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en Latinoamérica y el Caribe. Documento presentado en el panel “Violencia contra Mujeres y cuestión humanitaria”, co organizado en conjunto con la Liga Feminista de Paz y 1000 Mujeres Alrededor del Mundo, en enero, 21, 2007, con ocasión del Foro Social Mundial, Nairobi, Kenya.

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