septiembre 18, 2018

Carta Abierta a la Gobernadora María Eugenia Vidal

“¿Es de equidad que durante años hayamos poblado la provincia de Buenos Aires de universidades públicas, cuando todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad?” María Eugenia Vidal.

Rectores de universidades del conurbano dieron a conocer cifras que desmienten categóricamente los dichos de la gobernadora de la provinica de Buenos Aires. Los números muestran una abrumadora cantidad de estudiantes y graduados que superan el 80% de la matrícula siendo los primeros en la familia que cursan carreras universitarias.

Si bien ello no significa que todos provengan de hogares pobres, no es menos cierto que tanto la gratuidad como  la proximidad del claustro con la vivienda o lugar de trabajo operan como un fuerte facilitador para el ingreso de chicos y chicas de bajos recursos a la universidad.

La Gobernadora quedó muy desairada por lo que algunos consideran una descalificación de clase (a la que ella no pertenece pero aparentemente adscribe) mezclada con la clausura a cualquier posibilidad de ascenso social. Sus desafortunadas declaraciones  dieron lugar en las redes sociales a testimonios de vida que resultan conmovedores:

El periodista Emanuel Herrera, publicó en su página de Facebook una carta abierta a Vidal:

Carta Abierta a la Gobernadora María Eugenia Vidal

Por Emanuel Herrera

“El impacto de esta frase me generó una mezcla de sentimientos y no encontré otra manera de desahogarme que escribiendo. Muchas veces los periodistas usamos nuestra profesión de coraza para abstraernos de los hechos y encontramos en eso una excusa para no personalizar. Pero este no es el caso.

Permítame dirigirme a Usted, Sra. Gobernadora, con el sumo respeto que me merece. Ojalá el azar o el destino permitan que le lleguen estas palabras, surgidas de la sorpresa y la congoja, y escritas a las apuradas mientras viajo en el colectivo, rumbo a Constitución. Y le doy este dato a modo ilustrativo, para que vea que hay una necesidad impostergable, urgente, por llamarla a la reflexión.

Cuando leí sus palabas en un tweet del colega Sebastián Lacunza, le juro que pensé que se trataba de una fake news o, al menos, de una interpretación errónea. A priori hubiese sido raro, dado que quien las posteó es uno de los periodistas que más respeto en el medio. Aún así, procedí a buscar otra fuente, a modo de corroboración. Y me topé con una nota de Analia Argento en el portal Infobae, que con el mismo textual confirmó algo muy triste: definitivamente Usted dijo eso, Sra. Gobernadora.

Lamentablemente su frase prejuiciosa y estigmatizante se condice con otra célebre frase del Sr. Presidente de la Nación, quién alguna vez preguntó despectivamente qué es eso de las Universidades por todos lados y las alineó con la necesidad de crear cargos públicos. Me duele pensar que este pensamiento es compartido por todos los integrantes de su espacio político. Pero empiezo a creer que es así.

Disculpe mi atrevimiento, Sra. Gobernadora, pero mi historia y la de mi familia no me permiten soslayar sus dichos. Justamente porque esa historia refuta el preconcepto que Usted esgrime.

No le quiero robar su tiempo, pero permítame contarle, en primera persona, que la pobreza no es impedimento de nada, que se puede ser pobre y asistir a una Universidad. Como se la escuchó decir a Usted o al Sr. Presidente: sí, se puede.

Sra. Gobernadora, vengo de una familia que de la pobreza sabe bastante. Mis padres son laburantes de toda la vida: mi papá fue empleado de seguridad y hoy se gana la vida con un pequeño emprendimiento, mi madre es ama de casa, pero durante parte de su vida fue empleada doméstica. Hasta hace poco, ella no tenía siquiera el secundario terminado, pero un día se decidió y lo terminó en el FINES. No sabe lo importante que es para muchos argentinos terminar sus estudios, Sra. Gobernadora. Se lo comento, de paso, para que no dejen caer esos programas educativos que sirven para desmitificar cuestiones como en las que Usted recayó, y que reconfortan y devuelven la dignidad a los desplazados históricamente, a aquellos ciudadanos que nacieron en la pobreza y quieren llegar a la Universidad, por ejemplo.

En mi caso, empecé mis estudios universitarios en 2010, con más entusiasmo que certeza. Porque es cierto, cuando no se tienen facilidades económicas, todo se hace cuesta arriba. Y me costó mucho: en Argentina estudiar es caro. Pero no imposible. Le confieso que he llegado a pedir prestada plata para viajar o que le he pedido a algún amigo que me banque en la casa una noche para poder ahorrar en boleto y no perder la cursada. Pero aun así hoy estoy en el proceso de tesis de la carrera de Comunicación Social en la UNLP, con la expectativa de recibirme y refutar a quienes piensan, como Usted, que los pobres estamos predestinados a ser siempre pobres y estar al margen de la sociedad. No. Le aseguro que no es así.

¿Sabe qué Sra. Gobernadora? No soy el único, porque mi hermana también ha roto el mito. Ella, que a sus siete años salía a recolectar cartones y botellas con mi mamá y conmigo para juntar monedas para comer al mediodía o merendar algo, decidió estudiar una carrera universitaria en la Arturo Jauretche, de Varela. Porque esas universidades, Sra. Gobernadora, vinieron a cambiar la realidad de muchos y muchas que, tal vez como Usted piensa, veían a la universidad como exclusiva, como ajena a “los pobres”. No sabe cuánto han hecho por la equidad.

Sra. Gobernadora, le cuento esto sin una gota de vergüenza ni pudor. Porque mi historia, que alguna vez ya fue contada, no me significa una carga, sino un orgullo. No sabe lo reconfortante que es luchar día a día contra lo que parece prestablecido y romper las imposiciones, aún con actitudes pequeñas y, para algunos, hasta intrascendentes.

Sra. Gobernadora, hoy usted se equivocó. Y, con toda humildad, la convoco a la reflexión. Y si mi historia le resulta increíble o aislada, pregúntele a esos vecinos de La Matanza que dijo que visitó o péguese una escapada a las barriadas de Varela durante sus timbreos y fíjese si “los pobres” no tenemos anhelos y capacidad para romper barreras. Le aseguro que se va a sorprender.

Sra. Gobernadora no la molesto más y espero colaborar para romper su prejuicio. Entiendo que uno muchas veces amolda su discurso según el contexto en el que expone, pero sepa que la estigmatización daña, incluso, a quienes creyeron en Usted y la acompañaron con su voto.

No se equivoque, Sra. Gobernadora, la pobreza no es impedimento de nada.

Con todo respeto, Emanuel Herrera/ Periodista. Un pibe que nació pobre y llegó a la Universidad, como tantxs otrxs”.

 

 

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