Control, premios y castigos

Celeste Neyra- Red Eco

Como si no alcanzara con disminuir las becas a los estudiantes, ahora el Ministerio de Educación porteño pide a las escuelas que informen “la nómina con el personal docente que haya adherido al paro los días 3, 17 y 18 de septiembre”.

Esta solicitud, formalizada en la nota 615.505/DGPDYND/08, fue emitida por el Director General de personal Docente y No Docente del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires –Carlos Lelio- y pide que la Dirección de Recursos Humanos Docentes ponga en marcha el circuito administrativo para que todos los establecimientos que quedan bajo su órbita entreguen la planilla de descuentos de septiembre acompañada por un informe sobre el ausentismo y la nómina de quienes hicieron paro.

Además, en el marco del mismo Ministerio, se está promoviendo el “Certamen El Sarmiento de Mi Escuela” que llama a los alumnos y familias a que propongan candidatos para ser reconocidos por “la sabiduría, el compromiso y la sensibilidad pedagógica”.

De esta forma, mediante un texto de no más de 20 líneas, chicos, padres y madres deberían “argumentar las razones por las que cada uno elije postular al Sarmiento de mi Escuela”, y tal distinción será “considerada como antecedente cultural de sus carreras docentes”.

Cuando Michel Foucault escribió “Panoptismo”, en su famoso libro “Vigilar y Castigar”, describió muy bien los principios generales de una nueva autonomía política basada en la disciplina. Tomando como figura el Panóptico de Bentham (una estructura arquitectónica que, a través de una torre en el centro y celdas alrededor cuyas ventanas permiten pasar la luz, permiten que el vigilante situado en la torre controle cualquier movimiento) da cuenta de un mecanismo que ya no se basa en la oscuridad y el ocultamiento (como en el calabozo) sino en la mirada atenta y la luz. “La visibilidad es una trampa”, dice.

Y el marketing de la educación así lo está demostrando. Pedir información sobre los docentes a los alumnos y padres, es la nueva metodología del Gobierno porteño, al mismo tiempo que pide listas con los docentes que hicieron paro.

En 1975, Foucault escribía: “De ahí el efecto mayor del Panóptico: inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder.

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