El Jefe de Gobierno porteño intervino el Instituto de la Vivienda

CRISIS HABITACIONAL EN LA CIUDAD

“El instrumento de la intervención es el que le permite al presidente del IVC hacer todos los cambios y las modificaciones rápido. (….) En principio se necesitan sistemas de transparencia en la adjudicación y en la comunicación de las viviendas” —dijo Jorge Telerman en declaraciones radiales esta mañana. “Nunca más —enfatizó— un edificio se empezará a construir en la Ciudad de Buenos Aires si la lista de adjudicados no está completa hasta el último nombre del último departamento y publicada. Con esto vamos a evitar los manejos clientelares políticos, mucha mayor actividad también en la urbanización de barrios.”

El recientemente nombrado en el cargo de Director del IVC, Claudio Friendin, será ahora su interventor. La medida otorga facultades especiales en la gestión que de otra manera tendría limitaciones reglamentarias. “No podemos hablar de irregularidad —dijo Friendin en declaraciones a la AM 910— Podemos hablar sí de poca transparencia en la adjudicación y esto tiene que ver con dos mecanismos importantes. Primero que no eran públicas las adjudicaciones con lo cual los vecinos no tenían la información cotidiana de cómo se adjudicaban. Y en el caso particular del tema de las villas había un problema que era que primero se construían las viviendas y después se adjudicaban. La decisión que hemos tomado es primero tener identificadas a las familias que van a ser adjudicatarias y hacer las viviendas a medida de esas familias.”

El Instituto de la Vivienda —más conocido por su denominación anterior: Instituto Municipal de la Vivienda— ha sido objeto a lo largo de los años de críticas diversas en torno a su hipertrofia, baja efectividad y manejos discrecionales en la adjudicación de las unidades que construye. Las más extremas de esas críticas abogan por su desaparición, aunque no de los fondos que maneja que bien podrían —señalan los reparos— ser canalizados en créditos blandos a largo plazo a través del Banco de la Ciudad.

Ayer Freidin, acudió a la Comisión de Vivienda de la Legislatura porteña para responder el pedido de informes que hicieron los diputados en torno a la toma de edificios construidos por el IVC en la Villa 1-11-14 del Bajo Flores, que dejo un saldo de robos y destrozos cuyo costo de reposición al erario publico es de alrededor de un millón de pesos, según las primeras estimaciones.

En el marco de un crecimiento exponencial de los asentamientos precarios en la Ciudad de Buenos Aires y un déficit estimado en 400 mil viviendas, la operatoria del IVC que financia un proyecto de autoconstrucción del MTL (Movimiento de Tierra y Liberación) en el barrio de Parque Patricios resulta una inciativa destacable, aunque limitada. Doscientos cincuenta desocupados enrolados en el MTL participan en las distintas tareas de autoconstrucción del complejo de 326 viviendas que dará albergue a unas mil personas, Los obreros —que dejaron de recibir el Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados— perciben sueldos de entre 600 y 900 pesos, con carga social y aportes jubilatorios. En el complejo se levantan once edificios de departamentos de uno, dos y tres dormitorios.

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