EN LA ABANDONADA PEDRO DE MENDOZA, UNA OBRA CASI FURTIVA 


Desde el 18 de octubre último pudieron verse operarios y máquinas de AUSA desbrozando y nivelando el terreno, cavando zanjas y enterrando conductos en sectores de la Avda. Pedro de Mendoza. Sin embargo al cierre de esta edición fue imposible obtener datos precisos en torno a las características del proyecto. Consultadas varias fuentes oficiales –el área de Comunicación Social, la Secretaría de Desarrollo Urbano a cargo del Ing. Epztein, la de Obras Públicas del Contador Feletti y al Director de la Corporación Buenos Aires Sur, Antolín Magallanes– todos coincidieron en derivar el requerimiento a Autopistas Urbanas. AUSA es un organismo descentralizado del Gobierno de la Ciudad con autonomía operativa. La Urdimbre trató de obtener una respuesta de su titular, el ingeniero Felipe Nougués, pero hasta ahora no ha podido lograrlo.

No deja de ser una situación curiosa la de una obra no publicitada –y que ha comenzado a realizarse– en contraste con los carteles en los que el naranja vivo del GCBA se ha transformado en amarillo pálido por el correr del tiempo y en los cuales los efectos delatores del sol y la lluvia ponen en evidencia iniciativas largamente postergadas, por ejemplo las anunciadas obras del Plan Hídrico de La Boca.

Hasta donde pudimos saber por otras fuentes, el proyecto que ahora nos ocupa consistiría en transformar una lengua de tierra, entre la vereda oeste de la Avda. Pedro de Mendoza (mano derecha desde el centro hacia el Riachuelo) y la traza de la autopista Buenos Aires–La Plata, en un bulevar de aproximadamente 12 metros de ancho para la circulación de automóviles, bicicletas y peatones y cuya primera etapa abarcaría desde Gualeguay hasta Wenceslao Villafañe .

La obra es necesaria por dos motivos:
• El absoluto estado de abandono de la zona;
• La imposibilidad de terminar la conexión Puerto Madero–Boca–Barracas a lo largo de la Ribera sobre terrenos del Puerto, cuya jurisdicción pertenece al Estado Nacional.

La Dirección General de Puertos ha privado a la Ciudad de esa opción. De hecho está construyendo un centro para jubilados en Pedro de Mendoza y 20 de Setiembre en pleno camino de lo que hubiera sido la rambla costera. Abuelos y abuelas quedarán expuestos al incesante trepidar de los camiones con contenedores, frente a la entrada al edificio. El predio es el peor lugar imaginable para actividades de la tercera edad. La impresión que le queda a este cronista es la de una cruzada de políticos y sindicalistas del Puerto empeñados en plantar bandera, bajo la cobertura de una supuesta decisión del Gobierno de Kichner de reactivar los puertos nacionales.

Con respecto al proyecto que estamos comentando –alternativa de reemplazo a la opción anterior– que se extiende a lo largo de la vereda de enfrente está sucediendo (¿curiosamente?) algo similar aunque de menor cuantía.

La oposición provendría esta vez de la Prefectura Nacional. Según fuentes que prefirieron permanecer anónimas, Prefectura reclamaría derechos sobre algunos terrenos bajo autopista cedidos por Coviares, la empresa privada constructora de la autopista Buenos Aires–La Plata, que los tiene en comodato hasta la terminación de su convenio. Para que se entienda mejor hay que explicar que el nuevo bulevar discurriría principalmente fuera de la traza de la autopista, salvo en ese sector donde debería pasar plenamente por debajo e ingresar a los terrenos en cuestión, próximos a la subida de la autopista Buenos Aires–La Plata.

Para hacer valer esos supuestos derechos alguien dio orden de reemplazar por un portón un sector de alambrado perimetral a los pocos días de haber sido despejado por trabajadores de AUSA en Arzobispo Espinosa y Pedro de Mendoza, en un predio que por ahora está vacío salvo por la presencia de dos cabinas de la Fuerza en el lugar.
Una fracción contigua a ésta es utilizada como playa de estacionamiento al parecer por el consorcio de viviendas conocido como Prefectura, frente a Plaza Malvinas.

En síntesis, estaríamos frente a una obra necesaria, pero de ejecución sigilosa, llevada a cabo por un organismo del Gobierno de la Ciudad que encuentra oposición a sus planes proveniente de un ente del Estado Nacional. Entretanto los vecinos del lugar consultados por La Urdimbre apoyan en forma entusiasta la realización de estos trabajos por las obvias ventajas de la puesta en valor de un sector tan postergado.
Es inadmisible que un conflicto de jurisdicciones enfrente intereses parciales frente al bien del conjunto. Por otra parte, los distintos sectores del Gobierno de la Ciudad deberían seguir una misma línea de exposición pública y consulta ciudadana de sus iniciativas, que se viene observando en muchos casos aunque no en éste.

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