Incomunicado, el fundador de Wikileaks nombra un editor en jefe

Despojado por el Gobierno de Ecuador de derechos elementales de comunicación, el fundador de Wikileaks delegó la titularidad del emprendimiento en el periodista islandés Kristinn Hrafnsson.

Seis años después de haber buscado refugio en la embajada de Ecuador en Londres, Julian Assange se vio forzado por las circunstancias a recurrir a un estrecho colaborador como editor en jefe de Wikileaks.

“Condeno el trato infligido a Julian Assange que llevó a mi designación’, comentó Hrafnsson, quien se comprometió de todos modos a asegurar ‘la continuidad del trabajo de Wikileaks en el respeto de sus ideales’”.

Al asumir la presidencia de Ecuador, Lenín Moreno indicó que mantendría la protección internacional a Julian Assange en la embajada ecuatoriana de Londres, intención que fue ratificada por un acuerdo suscrito a finales de 2017.

Sin embargo, hace seis meses el Gobierno le suspendió el acceso a Internet, imposibilitando la comunicación de Assange con el exterior. Alega ruptura del compromiso de no emitir mensajes que supusieran injerencia en otros países.  Assange quedó privado también de contactos telefónicos o personales más allá de sus abogados o los empleados de la embajada de Ecuador en Londres.

“La medida fue adoptada ante el incumplimiento por parte de Assange del compromiso escrito que asumió con el Gobierno a finales de 2017, por el que se obligaba a no emitir mensajes que supusieran una injerencia en relación a otros Estados”, reza el comunicado oficial del Gobierno ecuatoriano.

Un cable de la Agencia EFE señala que Assange, de 47 años, no ha abandonado la pequeña delegación diplomática desde 2012 por temor a que las autoridades británicas lo deporten a Estados Unidos, donde podría ser juzgado por la difusión desde 2010 de numerosos documentos militares y diplomáticos de carácter confidencial.

El fundador de WikiLeaks obtuvo el asilo de Ecuador después de que fracasara el proceso legal en el Reino Unido para impedir su extradición a Suecia, que desde 2010 le requería por presuntos delitos sexuales, una causa que finalmente fue archivada.

Assange combatió esa extradición porque temía que Suecia le entregara a EEUU, a cuyo Gobierno abochornó al publicar en 2010 miles de cables diplomáticos que pusieron en evidencia a países de todo el mundo.

Las relaciones entre el periodista, que sufre problemas de salud, y el Estado ecuatoriano se han deteriorado en los últimos tiempos, pero el Gobierno de Quito sigue intentando negociar con el de Londres una vía para sacarle de la embajada.

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