La fantasía burguesa del orden y el progreso

Por Jorge Dobal *

Ayer domingo 3 de junio la ciudadanía de Buenos Aires votó para elegir al nuevo Jefe de Gobierno de la Ciudad. Los resultados fueron apabullantes: la derecha, Mauricio Macri, triunfó con el 45,6%; a 22 puntos segundo fue Daniel Filmus, candidato K, 23,8%; tercero, el actual Jefe de Gobierno, Telerman, 20,7% El resto de los partidos, la izquierda nacional y popular y aledaños, les siguieron: Patricia Walsh cuarta el 2,9%; Claudio Lozano, quinto, el 2,7%; la abnegada humanista Lía Méndez, 0,94%; el PO el 0,9%; los demás, con el viejo y otrora glorioso PS de Alfredo Palacios a la cabeza, el que solo no consiguió superar el 0,4%, conformaron 12 opciones partidarias que apenas alcanzan, todas juntas, el 2%. ¿Qué significa esta radiografía electoral de la ciudad?

El ganador, cuyo máximo galardón curricular en el terreno político es ser presidente de Boca e hijo de su papá, el conocido empresario Don Franco, está exultante. No es para menos con semejante apoyo electoral. E hizo declaraciones emocionadas la noche de la victoria. Se refirió entre otras cosas a los problemas de la seguridad que padecen los porteños, al de la basura, al de las casas tomadas, al de los hospitales sin recursos, al de la educación (que debe ocuparse en dar comida antes que enseñanza), síntomas todos desagradables por cierto, pero originados en la aguda pobreza que sufre el país. Por supuesto que esto último no lo dijo. Y es muy probable que sea cierto: que esos (síntomas) sean los motivos de preocupación de los porteños, de allí la catarata de votos con que lo impulsaron al poder, la típica fantasía burguesa del orden y el progreso, que adoptan curiosamente, además de, por supuesto, la extrema minoría de burgueses reales, la enorme franja de sectores populares alienados con la misma mentalidad burguesa.

Faltaría ver cómo el candidato elegido piensa satisfacer la expectativa de tan masivo electorado, qué dispositivos usará para resolver tales problemas ¿Eliminando los síntomas? ¿Que hará con los cartoneros que invaden la ciudad desde el conurbano para molestar a la gente de pro desparramando la basura por las calles? ¿Con los jóvenes delincuentes estragados por la droga? ¿Con los molestos piqueteros que interrumpen el tránsito para reclamar sus necesidades? ¿Y con los molestos chicos de la calle que de madrugada piden en los semáforos? ¿Y con los molestos excluidos sin techo que duermen en la calle? ¿Los suprimirá? ¿O irá al fondo de la cuestión, combatiendo la tan extendida pobreza, distribuyendo la riqueza de esta época de relativa prosperidad? Ahí recién podrán ver tantos electores ilusionados si no se equivocaron al confiarle su voto. Todavía es temprano para rectificar el error.

* Integrante del Encuentro por la Democracia y la Equidad de la Ciudad de Buenos Aires

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