Los daños colaterales del Ministro Lino Barañao

Por Alfredo Roberti

Según publica el diario La Gaceta, de Tucumán, en el marco de la Asamblea del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología de la Nación (Cofecyt), Lino Barañao, Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva,  llegó a señalar que  –desde su punto de vista– “la diferencia entre un ecólogo y un ecologista es la misma diferencia que hay entre un enólogo y un borracho”.

Y prosiguió: “Estoy seguro de que ha muerto mucha más gente en accidentes de tránsito o electrocutada que por el uso de agroquímicos en los cultivos. Sin embargo, ninguna de estas organizaciones ha salido a manifestarse en contra del automóvil o de la energía eléctrica. Pienso que se debe principalmente a que el beneficio de andar en auto o de encender la luz de la casa es mucho más cercano y palpable que el beneficio que trae, por ejemplo, un emprendimiento minero”.

Es decir, el razonamiento del Ministro coincide con el concepto de daños colaterales, muy usado por el gobierno norteamericano para justificar las bombas que irremediablemente matarán a un número (nunca estimado) de civiles, pero que eliminarían –supuestamente- a una mayor cantidad de terroristas, insurgentes o meros adversarios de su política imperial.

Para Barañao, “el uso de agroquímicos en los cultivos” es el daño colateral y la cosecha de soja, pongamos, el beneficio mayor que justificaría al glifosato, el letal herbicida de la multinacional Monsanto. El RoundUp, marca comercial del glifosato que fabrica Monsanto, fue hallado en muestras de aguas subterránea, así como en el suelo, y el mar, e incluso en las corrientes de aire y las lluvias. Pero por sobre todo en alimentos. Es el causante de la desaparición de abejas, y produce malformaciones, infertilidad, cáncer y destrucción del sistema inmunológico. Los estudios independientes demostraron efectos sobre la salud consistentemente negativos que van desde tumores y función orgánica alterada, hasta muerte por intoxicación.

Fabián Tomasi, víctima de los agroquímicos, retratado por Pablo Piovano en 2014. Tomasi sufría de atrofia muscular generalizada y polineuropatía tóxica metabólica severa, ocasionadas por haber trabajado en una empresa de aplicación aérea de agroquímicos, donde manipuló productos como glifosato, endosulfán, cipermetrina y gramaxone.  El niño Lucas Techeira de Colonia Aurora fotografiado por Piovano el 7 de diciembre de 2014 a los de 3 años de edad. Nació con ictiosis, una afección que resquebraja la piel, conocida comúnmente como niño cristal. Su madre, Rosana Gaspar de 32 años manipuló sin protección glifosato en su huerta durante el embarazo. Dos de las innumerables víctimas de daño colateral, que según el Ministro Barañao, nos beneficiaría al resto.

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