NI OLVIDO, NI PERDÓN

Ing. Enrique M. Martínez (Pte. del Instituto Nacional de Tecnología Industrial)

Domingo Cavallo acaba de anunciar su pretensión de postularse como candidato en las próximas elecciones.

Esta decisión ha generado una insólita polémica sobre sus responsabilidades en la crisis que culminó en la renuncia de Fernando de la Rúa. Califico de insólita a la discusión, porque se centra en su participación en la decisión sobre el corralito y el corralón, es decir: sobre la suerte corrida por los ahorristas cuyo dinero fue involucrado en esas medidas.

Los argentinos no nos merecemos un debate de tanta pobreza intelectual y política. La presencia de Domingo Cavallo en la política argentina debe ser repudiada por varias otras razones previas y de mucha mas envergadura que las que hoy parecen estar en el tapete.

Domingo Cavallo —como emergente mediático de ideas que de ninguna manera le pertenecen solo a é— es responsable de haber destruido gran parte del aparato productivo industrial argentino y con ello ha hipotecado el presente y el futuro de mas de una generación de argentinos.

Domingo Cavallo participa de la responsabilidad de hechos tales como:

  • El equipamiento de los laboratorios de desarrollo de YPF se vendió como chatarra de vidrio o de metales.
  • Los laboratorios de desarrollo de ENTEL o de Segba se evaporaron, dispersando valiosos técnicos a los cuatro vientos.
  • La planta de aviones de Córdoba se entregó sin planes y sin obligaciones a la Lockheed norteamericana, que desde hace una década administra su agonía.
  • Los talleres ferroviarios mas importantes de Sudamérica se desguazaron o se entregaron a la rapiña, cuando en todo el mundo la actividad ferroviaria se multiplicó.
  • La Aduana se desarmó, para facilitar el ingreso de importaciones a cualquier precio y de cualquier calidad, que sirvieran para controlar la inflación.

Todo organismo de regulación de la actividad económica o de control de los abusos de poder fue destruido o bloqueado. Desde el control de una simple balanza de almacenero hasta el manejo de la exportación de millones de toneladas de cereales quedaron al libre albedrío del mas fuerte.

En estas decisiones está el origen de la marginalidad, la miseria y la desocupación que recibimos los argentinos como un castigo bíblico sin precedentes. La manipulación de los ahorros de la clase media es solo el último eslabón de una cadena de acciones iniciadas hace mas de diez años, que corresponden a una lógica de sociedad que nos autodestruyó, que no quiero siquiera imaginar que tenga alguna chance de reinstalarse.

Soy responsable máximo de un organismo público fundamental para apuntalar un desarrollo industrial independiente. En su momento el señor Domingo Cavallo quiso regalar el INTI a organizaciones gremiales empresarias. Jamás lo visitó ni seguramente tiene idea de cuanto hace y todavía podrá hacer por mejor la calidad de vida comunitaria. Las palabras tecnología, innovación, conocimiento, creatividad, nada dicen para él ni para cada uno de sus mandantes, que buscan un mundo donde la única regla de oro sea que quien tiene el oro fija las reglas.

No quiero que la memoria frágil ayude a dar una nueva oportunidad a tanta ignorancia y tanto desprecio por la vida de los compatriotas.

Buenos Aires, 28 de junio de 2005

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