Prevención del SIDA en el barrio 

Un grupo de trabajadoras de la salud que integran la Red de Promotoras de la zona sur comentan sus experiencias en el trabajo que realizan de prevención del VIH-SIDA

SARA: Hoy en día estoy trabajando en el CESAC 20 y también con un proyecto de la Coordinación Sida. Hace ya unos años me enteré de que el centro venía trabajando con comedores y con iglesias: me interesó y me metí de lleno. Me empecé a capacitar porque, como muchas personas, tenía muchos prejuicios, pensaba que el VIH era sinónimo de muerte, no estaba muy informada, y con el tiempo me di cuenta realmente de que el VIH-sida es otra cosa. Y bueno… así empecé a laburar con los CePAD (Centros de Prevención Asesoramiento y Diagnóstico).

En el barrio, por ejemplo, íbamos a ver si algunos chicos querían saber si eran VIH positivos, hacíamos charlas en los comedores, organizábamos juegos, para ver si la gente se prendía, si les importaba realmente. En las salas de espera del centro, cada vez que veíamos que había mucha gente, alguien se paraba y decía: “Bueno, hoy vamos a jugar”. Nos presentábamos, decíamos que éramos promotoras de salud y que veníamos trabajando con el tema VIH-sida, y que si alguna mamá tenía interés, nosotras íbamos a empezar a jugar para ver si salían algunas dudas. Tirábamos la pelota y, por ejemplo, yo empezaba: “Mi nombre es Sara, vivo en la Villa 1-11-14, casa tal, me gustaría saber si tienen alguna duda”, entonces elegía a Marcela, ella se presentaba y me decía: “¿Es verdad que el VIH te mata?”, entonces, todas las preguntas se iban anotando y después las íbamos contestando.

Empezamos a salir por todos lados, entregamos preservativos y folletos y al tiempo surgió la idea de armar un centro de testeo. Fuimos a lo de una vecina que nos invitó, y pusimos el CePAD en su casa porque había chicos que veían que había policía en el centro de salud y no querían ir. Fue una buena experiencia, porque al trabajar en la calle nos damos cuenta de que no quieren hablar, les da vergüenza. Cuando saben que sos vecina por ahí se acercan a hablar con más confianza. Así fuimos descubriendo que había mucha gente con VIH, a la que estuvimos acompañando durante todo este tiempo.

También laburamos haciendo consejería: acompañamos a la gente que vive con VIH al servicio de Infectología del hospital Piñero, porque no van por su cuenta. Con el correr del tiempo conseguimos difundir lo que es el CePAD, informar que el VIH es un virus y el sida es otra cosa. Entonces la gente se va acercando a plantear sus dudas: “Mirá, me salieron manchas” o “tuve relaciones con tal persona y no me cuidé, ¿puedo tener sida?”.

Llegar a muchos, hablar en privado, escuchar.

ANA: Creo que el trabajo tiene efecto porque es un contacto más directo, un cara a cara con la gente, y las personas tienen mucha necesidad de que las escuchen. Por ejemplo en las mesas de los viernes, la gente viene para hacernos preguntas en privado; por ahí nos miran a la cara, y estamos todas, y llaman a una: “Vení que te quiero hacer una pregunta, pero en privado”. Nos corremos para un costado y te cuentan cosas íntimas que les suceden, que a veces no sabemos contestar. Muchas veces son cosas que nos exceden, que tendrían que ser para un profesional médico, entonces las derivamos al centro de salud para que hablen con tal persona y las orienten.

SARA: Hoy vinieron 5 o 6 pibes adolescentes, de 17/18 años, a preguntarme en qué horario se hacía el test, dónde y si era confidencial. Antes no nos preguntaban eso a nosotras. Eso te hace sentir bien, te sentís segura, porque estamos haciendo un laburo de hormiguita. Lo que hacemos es poner un granito de arena acá, otro allá, pero es alentador saber que la gente está respaldada por un grupo de pibas que están laburando, que lo hacen porque les gusta y porque hay un compromiso real.

ANA: Lo que hacemos ahora es poner mesas en algunos puntos estratégicos. Entregamos preservativos, tenemos un kit con folletos, un pene de madera al que lo bautizamos “Cacho”, y usamos el rotafolio para asesorar [ambos recursos están disponibles en la Coordinación Sida]. La verdad es que nos resulta de gran ayuda porque a cada rato estamos explicando. Todos los días hablamos con la gente cara a cara. Antes lo hacíamos más espaciado, ahora se agregaron un poco más de horas. También vamos a la puerta del supermercado Coto de Pompeya y cerca del colegio secundario El Plumerillo.

La importancia del buen humor

SARA: Ahí van muchos adolescentes “rebeldes”. Hacemos charlas, también hicimos un taller para 50 personas en la calle. Empezamos a hablar, de repente te ven con el pene y te dicen: “¿Qué es eso?”, y vos les entregás un preservativo y te dicen: “¡Uh! A mí no me entra, me va chico!”. Entonces lo abrimos, y te ven que ponés las dos manos, que lo estirás, invitás a los chicos, les decís: “¿A ver quién se anima a poner las manos?”. Te dicen: “No, dejate de joder”; es una manera de que ellos se interesen. Algunos te preguntan, por ejemplo: “Y si hay una lesbiana, ¿cómo se cuida?”. Entonces tenés que abrir el preservativo, enseñarle cómo se pone cuando se quiere tener relaciones orales. Para hacer el campo de látex le sacás la gomita de arriba, hay que ponerlo tanto sobre la vagina como en el ano. Hay personas que te dicen: “¡Ay, es un asco!”, y lo que nosotras hacemos es ponerlo en la boca para que vean qué se siente y así llamamos la atención. Porque aparte de hacer el laburo, nunca estamos serias, siempre estamos riéndonos. Cuando vemos que alguien tiene un problema, tratamos de levantarnos el ánimo entre todos.

Repartimos folletos con las bocas de distribución del barrio y los horarios de los CePAD del centro 19 y del 20. Los primeros que repartimos en los centros, la gente no los entendía. Muchos, por ejemplo, se confundían porque parecía que todos los días hacían extracción, y no era así, algunos días se hacía asesoramiento y un único día había extracción. Entonces, en nuestras reuniones, empezamos a trabajar sobre estos obstáculos y se hizo un folleto nuevo.

MARCELA: Yo estoy con las trabajadoras sociales del Centro 5 desde el 2001. Invitamos a la gente del barrio para que se acerque al CePAD que funciona ahí. Los martes y jueves ponemos una mesa, repartimos preservativos, distribuimos los folletos de la Coordinación Sida y el Fondo Mundial y charlamos con la gente sobre la importancia de hacerse el test.

Además de formar parte de la Red Argentina de Mujeres Viviendo con VIH-sida, trabajo en la sala 16 del hospital Muñiz haciendo acompañamiento a personas. Cuando tengo para el boleto voy más seguido. Antes entraba a todas las salas, hasta en la de los varones, porque en un principio es como que uno está enganchado con todos. Cuando empecé a ver que la sala de los niños me hacía muy mal, me deprimía muchísimo, decidí ya no entrar.

SARA: Las personas se acercan y nos preguntan qué es el HPV, nos preguntan cómo se transmite la hepatitis, la sífilis, la gonorrea.

ANA: También se interesan por ver el rotafolio, se acercan y lo miran, y nosotros les preguntamos si quieren saber algo.

Por ejemplo, los martes a la mañana ponemos una mesa en Cobo y Curapaligüe, aprovechando que la gente va a buscar laburo. Siempre se juntan muchas personas. Las asesoramos y les entregamos preservativos.

SARA: Bueno, ahí tuvimos problema con la policía.

ANA: Sí, pero igual quedó todo bien. Con mucho respeto, un oficial nos dijo: “Chicas, acá no pueden instalar la mesa porque hay denuncias, tampoco pueden pegar carteles”.

SARA: Entonces le dije: “Escuchame, ¿vos trabajás para el Gobierno de la Ciudad?”; “Sí”; “Nosotras también, vos hacé tu trabajo, nosotras hacemos el nuestro, ¿sí?”. Era el obstáculo que teníamos, el policía nos contó que ellos rotan, él nos conocía, pero después venía otro que no nos conocía y nos corría. El conflicto era que se ponía la mesa en la esquina donde hay una farmacia, y la farmacia vende preservativos y nosotras repartíamos los preservativos gratis, hubo un conflicto de intereses. Lo cómico es que por más que ya nos conocen que vamos a entregar preservativos, hay personas que cuando vos les decís: “Mirá, estamos haciendo una campaña del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, estamos entregando preservativos”, se quedan mirando y te dicen: “¿Cuánto es?”, y les contamos que se los estamos obsequiando, que son gratis.

MARCELA: Y eso pasa también adentro del centro de salud, la gente muchas veces te pregunta si los estás vendiendo.

ANA: Hoy me dio risa porque dos muchachos jóvenes traían a otro y lo agarraban, le tiraban del pulóver y lo traían de la vereda de este lado, para donde estábamos nosotras. “Vení, tonto, que te van a dar información”, le decían, era muy gracioso.

El equipo convierte las experiencias en recursos

SARA: También tenemos una obra de teatro que se llama Ensayo sobre sida, donde hay dos personajes, Bety y Queti, y lo que hacemos es joder con eso, yo le tiro letra a ella, ella me tira letra a mí y la gente mira sorprendida y dice: “¡Uh!, están haciendo una obra de teatro”, “¡están improvisando!”, y cuando terminamos el sketch les preguntamos si entendieron y si les quedaron dudas. La verdad es que la gente se prende.

ANA: Formamos parte de la red del CGP 5, que funciona desde hace cinco años. Fue por iniciativa de todas las instituciones que participamos de la red. Le pedimos capacitación a Gladys Moyano, que es la licenciada que trabaja ahí y ella se ocupó siempre de gestionar lo que necesitamos. Hubo capacitación en VIH, también en diabetes, primeros auxilios y otros temas de prevención de salud. De ahí surgió lo de poner las mesas en diferentes lugares.

SARA: Lo que veo como muy interesante es que todas las cosas que fuimos haciendo quedan como recursos, en algún momento se usan. Por ejemplo, el sketch de Bety y Queti de la obra se usa muchas veces en los talleres para explicar el tema, igual que toda la experiencia de la red, las charlas de las mesas. Es como que las diferentes cosas que vamos haciendo son recursos que se usan a lo largo del tiempo.

En un principio no sabíamos si hacer una murga, un espectáculo con títeres o una obra de teatro. Tuvimos una entrevista con el director de la Coordinación Sida y le comentamos que necesitábamos un profesor de teatro. Claudio se contactó con Armando Ledesma, del Ministerio de Cultura, tuvimos una entrevista con él y nos mandaron un profesor de teatro que se llama Gonzalo Moreno. Empezamos a tirar ideas de lo que queríamos hacer, la escribimos nosotros y él la pasó en blanco. Decidimos llamarla Ensayo sobre sida. La presentamos en el Centro Cultural San Martín, en el Recoleta, en el Adán Buenosayres.

También viajamos a Formosa para hacerla en una escuela de monjas. Después de tenerla lista, empezamos a manguear por todos lados y conseguimos para el pasaje de ida y vuelta. La pasamos bárbaro, nunca nos vamos a olvidar. Nos encontramos con que había personas que también laburaban el tema. Actuamos un día antes de venirnos, delante de 400 monjas, muchas de ellas bastante mayores. Fue increíble, hasta el día de hoy no sabemos cómo lo hicimos, pero lo hicimos. Fue una experiencia muy buena porque uno piensa: “Bueno…, total no me van a conocer”, pero a Chocha y a Sara en Formosa prácticamente nos tienen, nos conocen ya. Estábamos muy nerviosas sabiendo que íbamos a actuar ante gente que nada que ver con un pene de madera, y menos con preservativos. Y de repente Chocha se olvidó la letra, no sabía cómo pedirme el pene de madera, la gente nos gritaba: “¡Pásale la banana!”. Dijimos: “¡Que sea lo que Dios quiera!”. Y ella empezó a improvisar, y en un momento dijo: “¡Sí, pásame la banana, dale!”, y salió. Fue un éxito total cuando terminamos el sketch. Las monjas nos aplaudían de pie. Vos decís: “Pucha, valió la pena”. Bueno, así fue como nos hicimos conocidas [risas] .

MARCELA: una de las cosas que rescato es el equipo que formamos, porque ya hace bastante que venimos juntándonos todas. Armar un grupo que dure tiempo sin que termine hecho mierda es muy complicado.

SARA: Sí, el grupo está consolidado; si una necesita una mano, siempre estamos.


Cómo contactarse con las promotoras
Ana: Comedor Santa Rita, Barrio Rivadavia, tel.: 4633-6224.
Sara: CESAC N° 20, Ana María Janer y Charrúa, tel.: 4919-2144.
Marcela: CESAC N° 5, Piedrabuena 3200, tel.: 4687-0494, 4687-1672.

FUENTE: Coordinación Sida – Ministerio de Salud
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Carlos Pellegrini 313, 9° piso
4323-9029/9053
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