A PROPÓSITO DEL CONFLICTO QUE AUN MANTIENEN LOS RECOLECTORES DE BASURA  DE CAMIONEROS Y RECOLECTORES

En 1973, la huelga nacional del sindicato de camioneros de Chile fue el comienzo del fin para el gobierno de Salvador Allende. Salvando distancias en materia de épocas y circunstancias históricas, aquí los camioneros vienen demostrando en sucesivas confrontaciones que pueden hacer valer el peso de su importancia en la actividad económica del país. En la última confrontación, le ganaron la pulseada a Carrefour por la agremiación de los conductores de sus camiones que pasaron a cobrar sueldos mayores a los de empleados de comercio, gremio al que la empresa de supermercados pretendía se afiliaran.

Ahora confrontan con las actuales concecionarias de recolección de residuos domiciliarios de la ciudad de Buenos Aires. Esta vez el reclamo consiste en cobrar indemnización y seguir trabajando. El tema es asi: La adjudicación de nuevos contratos de recolección de residuos a las cinco empresas adjudicatarias que deberían comenzar a operar en el mes de enero planteó la cuestión de qué ocurriría con el personal de las actuales concesionarias.

Representantes de los conductores de camiones de las actuales concesionarias manifestaron el martes a programas radiales, que exigen el cobro de indemnización y –además seguir trabajando en las nuevas contratistas. Alegan para ello que lo mismo habría ocurrido al terminar la concesión de MANLIBA y que estaría previsto así en los pliegos de licitación de los nuevos convenios. Anibal Ibarra desmintió la especie, agregando que “se estaría creando un nuevo derecho laboral” inexistente hasta ahora si se cediera ante el reclamo del gremio. Algunos medios salieron a criticar al Jefe de Gobierno, por lo que consideran una toma de posición en favor de las empresas, alegando que se trata de un conflicto entre partes en el que debe mediar el Ministerio de Trabajo y no el titular del Ejecutivo porteño.

El dirigente camionero, Pablo Moyano. dijo: “Hay 4000 trabajadores que están a la deriva, no saben si serán absorbidos por las nuevas empresas que realizarán la recolección a partir de enero o quién se va a hacer cargo de las indemnizaciones”.

La práctica usual en estos casos plantea dos alternativas: una es despedir e indemnizar. La otra es absorber a los trabajadores reconociéndoles todos sus derechos adquiridos en materia de sueldos, antigüedad en el cargo, etc. En este conflicto no está claro qué ofrecen las nuevas concesionarias que dicen darán empleo a los trabajadores. ¿Les reconocen sus derechos anteriores o los tomarían como si se tratara de nuevo personal?. Suele ser una práctica perversa la de crear una nueva empresa y liquidar la anterior ofreciendo al trabajador la continuidad de hecho en el empleo pero sin la antigüedad y otros beneficios acumulados a lo largo de los años. Lamentablemente en estos casos, muchos trabajadores terminan perdiendo sus derechos por no perder su trabajo. En el caso que nos ocupa, uno de los puntos centrales es qué ofrecen los actuales concesionarias. De las cinco empresas que tendrán responsabilidad sobre distintos sectores de la ciudad a partir de enero, cuatro ganaron la licitación bajo la figura de Unión Transitoria de Empresas (UTE), mientras que CLIBA ya viene prestando esas tareas y, aparentemente, seguirá siendo la misma empresa sin cambiar de razón social. En las restantes ¿están los mismos capitales de antes bajo otro nombre? La nueva configuración de empresas ¿en un artilugio para eludir responsabilidades laborales aumentando ganancias?

El riesgoso oficio del recolector de basura

La confrontación de estos días resultó en muchas declaraciones cruzadas, una de las cuales tiene, a nuestro juicio, suma importancia ya que saca a la luz un problema al que no se le había prestado atención hasta ahora. En declaraciones al Canal 26 de televisión el titular de la CGT y secretario del gremio de los camioneros Hugo Moyano se explayó en defensa de los recolectores por las inhumanas características del trabajo al que están sometidos. Si bien Moyano estaba defendiendo a sus afiliados (los que manejan los camiones recolectores) centró su argumentación en los muchachos que corren tras los vehículos “cien, doscientas, trescientas, cuatrocientas cuadras” dijo Moyano y aludió a las afecciones laborales que padecen tales como problemas de meniscos, cintura, espalda, etc. Dijo también que a los 40 años de edad un recolector de residuos está incapacitado para seguir trabajando. Todo ello, dijo Moyano, serían razones suficientes para pagar las indemnizaciones a todos los trabajadores y seguirlos empleando.

La extraña lógica del dirigente gremial hace agua por todos lados. En primer lugar no ayuda a los afiliados de su gremio, los conductores de los camiones de basura, ya que éstos es más probable que estén expuestos a enfermedades ligadas al sedentarismo y no a la hiper actividad como los recolectores. En segundo lugar, siendo dirigente de la CGT, es decir de todos los trabajadores afiliados, debería denunciar las pésimas condiciones laborales que sufren los recolectores y no aceptar que canjeen dolencias invalidantes por plata. Por su parte, el gremio de los camioneros debería extender sus medidas de fuerza a la protección de los compañeros de tareas menos favorecidos exigiendo cambiar sustancialmente la modalidad actual por otra que resguarde la salud del trabajador.

Lo interesante de las declaraciones de Hugo Moyano, sin embargo, es haber puesto el tema sobre el tapete. Pero ¿harán eco en los grandes medios gráficos, radiales y televisivos? ¿Obligará el Ministerio de Trabajo a las empresas a poner más personal o impedir que los trabajadores tengan que correr a la par de los camiones para cumplir su cuota, agachándose miles de veces por noche para levantar pesadas cargas una y otra vez?

De hijos y entenados

Un párrafo aparte merece el operativo montado por el GCBA para paliar el efecto de la acumulación de residuos ¿Quién o quiénes absorberán el costo en alquiler de camiones y mano de obra que insumió la emergencia? ¿El contribuyente de la Ciudad o las empresas concesionarias? ¿No debería ser responsabilidad del contratista arbitrar los medios para cumplir con su tarea aun en situaciones anómalas o fuera de lo común, tales como huelgas o emergencias climáticas?

A todo esto, vale la pena destacar el contraste entre la reacción de las autoridades al abuso del martes (descarga y quema de residuos en avenida de Mayo frente al Palacio Municipal) con lo ocurrido en otros casos recientes. A pocos metros de allí, un grupo de piqueteros y la organización Quebracho fueron reprimidos por la quema de neumáticos frente al Mininisterio de Acción Social unos meses atrás. La represión fue violenta y hay varios encausados y algunos prófugos de la Justicia por esos hechos.

Queda claro que se trata de otra correlación de fuerzas: el martes eran afiliados de un gremio que podría paralizar la economía del país y cuyos excesos, aparentemente, se miden con otra vara.

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