Bilbao ante el cambio de siglo: La metrópolis de la metamorfosis

El museo Guggenheim en la rivera de la ria de Bilbao fue aceptado por las autoridades de la Ciudad tras haber sido rechazado en otras capitales europeas. La arriesgada apuesta —que no contaba con la aprobación pública— se transformó a la postre en una de las mayores atracciones turísticas y fuente de ganancias para el municipio

IBON ARESO DE LA INTENDENCIA DE BILBAO HABLÓ EN LA ASOCIACIÓN LIGURE DE LA BOCA

El Teniente Alcalde (vice Jefe de Gobierno) de la ciudad de Bilbao, Vizcaya, España, uno de los principales gestores de las notables transformaciones de Bilbao en estos últimos años, explicó cómo la están conviertiendo en un solicitado centro internacional de turismo urbano con alta ocupación de mano de obra en las áreas de servicio superior a la que tenía en la era industrial con algunas decisiones audaces como haber mudado el puerto a 15 km. del ejido urbano.


Hace unos quince años, Bilbao experimentaba una tasa de desempleo extremadamente alta debido a la decadencia de las actividades industriales portuarias situadas en el corazón de la ciudad, a lo largo de la Ría. Este duro ambiente socioeconómico incitó a las autoridades locales a apostar por una renovación urbana de gran escala para empezar a gestar un cambio de estrategia económica. La posición de la ciudad para albergar el edifico del arquitecto Frank Ghery para el Museo Guggenheim fue la primera etapa decisiva de esta estrategia. Muy mediatizada, la obra de Frank Ghery dotó a la ciudad de una nueva imagen ligada al turismo cultural. Un giro de 180° para esta metrópolis de la vieja industria siderúrgica europea.

Esta primera etapa, a la vez simbólica y fundamental para la adhesión de la población al proyecto, pudo llevarse a cabo rápidamente, gracias a un acuerdo entre la ciudad y el puerto donde todos jugaban a ganador. De este modo, los terrenos portuarios propiedad del Estado nacional fueron cedidos gratuitamente a la Ciudad. Como contraparte, el puerto pudo recuperar terrenos en la desembocadura del río, a unos 15 kilómetros aguas abajo de la ciudad. Como ocurre muchas veces en Europa, era necesario realizar el traslado para poder atraer a los portacontenedores más modernos y a los cruceros de gran capacidad. En la actualidad, el puerto de Bilbao ya no está presente en la ciudad, pero sus prestaciones crecieron en forma considerable. Por último, la desastrosa situación socioeconómica de la época abrió paso a una renovación económica que permite a los actores portuarios y urbanos replantearse sus propios desafíos en el marco de una ambición compartida.

Ibon Areso Mendiguren, primer teniente de alcalde de Bilbao, arquitecto y creador del Plan General de Bilbao, tras repasar la historia de la ciudad desde su fundación haciendo hincapié en los problemas económicos, los cierres y los altos niveles de paro de los años 70 y 80, comentó que:

  • Bilbao era una ciudad que se moría, por lo tanto el fin no era mejorar, sino no morirse.
  • El primer objetivo a nivel urbano era el empleo, por lo tanto había que estimular el sector terciario.
  • Dos elementos clave en los objetivos de mejora de la ciudad eran 1) un hábitat lo más agradable posible; 2) empleos bien pagados.
  • Una ciudad deteriorada no es competitiva, por lo tanto había que crear formación, marca y dimensión cultural para facilitar la proyección de Bilbao y atraer empleo organizando congresos y acontecimientos similares.
  • El entendimiento entre las diferentes administraciones y entes públicos es más difícil y complicado que el entendimiento entre el sector público y el privado.

Reformas urbanísticas claves

  • Limpieza de la ría.
  • Transformación de las áreas degradadas sin que ello conllevase crecimiento.
  • Arquitectura de calidad siempre que fuera posible.
  • Ampliación del puerto.
  • Intervenciones arquitectónicas “de marca” Calatrava, Foster, Hadid, Gehr, etc.
  • Mantenimiento de elementos de la identidad industrial en la estética de las intervenciones.

Estrategia

  • El planteamiento “Bilbao construyó un museo y luego pasaron cosas” es incorrecto; el Museo Guggenheim fue parte de un proceso de reflexión y transformación urbana que utilizó la cultura como herramienta y que creó marca de ciudad.
  • Asunción de que vivimos en un mundo de marcas, no de buena arquitectura o de arte.
  • Necesidad de impulsar la ciudad de Bilbao.

Cientos de expertos urbanistas visitan Bilbao atraídos por la regeneración urbanística de la ciudad. Lo que más les llama la atención es la rapidez con la que se ha llevado a cabo el proceso, según explica Ibon Areso, anfitrión en Bilbao de una buena aparte de las delegaciones que visitan la ciudad y que hace además las veces de embajador de Bilbao en el extranjero.

Para explicar la metamorfosis de la ciudad Areso se remonta al año 1300 cuando aún Bilbao era una villa medieval amparada en los privilegios otorgados por la Carta Puebla fundacional. Avanza hasta la pujanza industrial y mercantil que le caracterizó hasta los años 70 y se detiene en la crisis iniciada en 1975 que puso al descubierto una serie de problemas estructurales. Altos índices de desempleo, degradación del medio ambiente y del tejido urbano, proceso de emigración, estancamiento de la población y aparición de problemas de marginación social agravron la situación y provocaron la necesidad de iniciar un proceso de transformación urbana que fuera capaz de generar nuevas oportunidades de empleo para sus ciudadanos fundamentalmente en el sector terciario.

En este proceso, cuya rapidez es una de las cuestiones que más atrae a los visitantes y expertos, tuvo vital importancia, según Areso, el factor medioambiental. Urbanísticamente era difícil conjugar la calidad del entorno urbano y nivel de renta en las ciudades de economía industrial. Pero, según explica, la degradación medioambiental y un hábitat deteriorado, son causa de pérdida de competitividad a nivel internacional. Las ciudades compiten entre sí para atraer a las nuevas empresas que buscan emplazamientos alternativos por lo que un entorno de calidad va indisolublemente unido a la obtención de un mayor nivel de renta.

Para Ibon Areso el museo Guggenheim ha sido sin duda uno de los elementos que ha contribuido a difundir el conocimiento de la ciudad. Pero, sin embargo, cree que lo verdaderamente difícil en el plano de la regeneración de la ciudad ha sido la ría y todo lo que se está realizando en sus márgenes.

Definió a la ría como “una cloaca navegable” de la que emanaba un olor más nauseabundo aún que el del Riachuelo de Buenos Aires, al que había tenido acceso durante la mañana del lunes en un recorrida fluvial. En la actualidad la ria de la ciudad de Bilbao ha recuperado el 60% de oxígeno, alberga varias especies de peces y pueden verse aves pescadoras sumergirse en sus aguas en busca de alimento.

Según Areso, la actividad cultural, artística, deportiva, de ocio y tiempo libre, representa el termómetro de la vitalidad colectiva y determina el atractivo de una urbe, además de contribuir a la proyección exterior de las ciudades y a establecer las condiciones que permitan la captación de nuevas actividades.

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