QUÉ HACER CON LA BASURA

Redacción La Urdimbre

Desde el domingo 6 hasta el jueves 10, en el predio de la Sociedad Rural de Palermo tendrá lugar el Congreso y Exposición Mundial 2005 de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA, por sus siglas en inglés). El ISWA tiene más de mil miembros en 71 países en el mundo abocados a mejorar la calidad del ambiente a escala global. Se reúnen anualmente desde 1995, pero es la primera vez que un evento de estas características tiene por sede a una ciudad de América Latina.

Durante el encuentro, panelistas de todo el mundo contarán sus experiencias en materia de disposición final de residuos sólidos urbanos, así como también en materia de reciclaje.

En la Argentina se generaron durante el 2004, más de 12 millones de toneladas de residuos urbanos, una tendencia que va en aumento y que, según las autoridades de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, podría exceder los 15 millones de toneladas hacia el año 2025. Claro que estas cifras resultan de una proyección cuyas variables pueden sufrir cambios drásticos. Se sabe que los altos niveles de consumo en poblaciones urbanas con alto poder adquisitivo generan cantidades elevadas de residuos. Así por ejemplo, Buenos Aires supera en medio kilogramo por habitante a la media nacional. En la ciudad capital cada habitante produce alrededor de 1,5 kg. en tanto el promedio para todo el país sería de alrededor de 950 grs. por persona y por día. Las proyecciones pueden variar si en lugar de un desarrollo económico lineal se produjeran crisis y recesiones. Como quiera que sea, la disposición de los residuos ya es un grave problema no sólo en las grandes ciudades sino también en los pequeños municipios que en general utilizan depósitos a cielo abierto.

La situación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Buenos Aires está al tope del país con una generación diaria de entre 4 y 5 mil toneladas de residuos, cuya disposición final está a cargo del CEAMSE mediante el método de relleno sanitario en el conurbano bonaerense. Una parte menor de ese total es reciclado por empresas con diferentes insumos, en parte aportados por los cartoneros (papeles y cartones y en menor escala vidrio, plástico y metales). La meta de una separación total de la basura en domicilio está aun muy lejana ya que existe una muy baja concienca ambiental en la población que —sin embargo— se manifiesta favorablemente acerca de la separación de los residuos.

“Transformar la sensibilidad en conciencia” según explicó Juan Manuel Velazco del ARI, presidente de la comisión de Ecología, es lo que deberá lograrse para transformar las prácticas actuales. Impulsa junto con la organización Greenpeace un proyecto de ley que se analiza en estos días en la Legislatura porteña. Si el proyecto de reciclado y minimización de residuos —llamado Basura Cero— se aprobara, se implementarían acciones que harían disminuir en 2012, en un 50% la cantidad de basura aprovechable y reciclable que se envía hoy día a los rellenos sanitarios y en un 75% en 2017, en tanto para el 2020 la normativa prohíbe la disposición final de todo material reciclable y reutilizable o sea “basura cero”.

En reclamo de la sanción de la ley, voluntarios de Greenpeace se vistieron de alimañas y marcharon hacia la Legislatura porteña el martes último. Los voluntarios fueron disfrazados de moscas, ratas y cucarachas protestando contra “el proyecto de ley que atentará contra nuestras fuentes de trabajo y viviendas”. De este modo creativo, Greenpeace reclamó la urgente sanción de la ley para reducir la cantidad de basura que producen los porteños y “alejar definitivamente a las ratas de la Legislatura”.

Sin embargo, uno de los problemas que afronta este proyecto es la falta de reforma del Código de Planeamiento Urbano. El Código vigente no permite la instalación de los denominados “centros verdes”. En ese sentido se manifestó Eduardo Epszteyn, secretario de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable de la Ciudad quien afirmó: “Coincidimos plenamente con el espíritu que anima esta ley, pero no me pueden pedir una cirugía a corazón abierto si no tengo bisturí”.

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