UN PROYECTO DE LEY DENOMINA AL PARQUE DE LA BOCA

Aprueban el “Parque Quinquela”Parque Quinquela
El primer Parque Público de La Boca, que se extiende contiguo a la la calle Irala desde el 200 al 700 y cuyo denominación oficiosa es “Parque de Flora Nativa” llevaría el nombre del ilustre pìntor y filántropo boquense. Fue aprobada en primera lectura la ley promovida por vecinos del barrio.

El proyecto de ley fue propuesto el 2 de marzo pasado por la Comisión de Vecinos de la calle Irala y Adyacencias y presentado por Beatriz Baltroc. A la inciaitiva de la legisladora se sumaron luego legisladores de otros bloques y anoche fue aprobado por unanimidad en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

El proyecto de ley

Artículo 1°.- Denomínese “Parque Quinquela” al Primer Parque público de La Boca, sito en las calles Irala, Pi y Margall, Aristóbulo del Valle y vías del ferrocarril.

Artículo 2º.- Publíquese y cúmplase con lo dispuesto en los artículos 89º y 90º de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

FUNDAMENTOS

Sr. Presidente: Los vecinos que integramos la “Comisión de vecinos de la calle Irala y Adyacencias” deseamos proponer un nombre oficial para este Espacio Verde que hemos logrado se desarrolle luego de una gestión participativa sin precedentes. Esta importante mejora para el sur de la Ciudad reúne condiciones excepcionales que convierten su gestión en pionera:

· Primera Iniciativa Popular de la Ciudad que alcanzó la Promoción (17.271 adhesiones)

· Votado como prioridad en el Presupuesto Participativo 2003.

· Primer diseño realizado con la participación de los vecinos empleándose el programa Diseño Participativo del Paisaje para un nuevo espacio público.

· Primer Parque en la Ciudad de Flora Nativa.

· Primer Parque del barrio de La Boca.

Para lograr su realización participaron numerosos actores tanto de la Nación como del gobierno de la Ciudad y, como consta, de esta Legislatura.

Por todo ello y por la importancia histórica que le damos a este Parque y luego de revisar muchas opciones no dudamos en que nadie se merezca mas este homenaje que Benito Quinquela Martín.

Deseamos con este reconocimiento subrayar especialmente el carácter generoso y la visión creativa de sus donaciones, que sin duda rebalsa su talento de artista.

Muchas personalidades ha dado el barrio de La Boca del Riachuelo. Políticos, escritores, poetas, músicos, pintores, médicos, deportistas, etc.; cuya vida fue enriquecida por la personalidad del barrio más apegado a los orígenes de esta nación. Nombrar, darle verbo a este Parque de los vecinos y a la vez identificarlo con la obra y existencia de algún ilustre, se presenta como una tarea difícil y plagada de caer en desconsideradas omisiones. Sin embargo, a quienes creemos en la necesidad de vincular los logros colectivos, el esfuerzo cotidiano, el perfil originalísimo de nuestro querido barrio, con el amor por la naturaleza y la belleza, nos viene a los labios en forma contundente, el nombre de Quinquela. Creemos, además, que la aliteración “Parque Quinquela” funciona en dos sentidos importantísimos: es fácilmente memorable y evoca indubitablemente a nuestro barrio y a su identidad bien definida.

El barrio de trabajadores, fútbol y soñadores que conoció en su infancia ya tenía los colores de Martín Quinquela, como algunos italianamente lo nombraban. Porque el barrio fue tomando la impronta del maestro, la misma que él del barrio alimentara. Tarea que resultó simple para este artista que la interpreta y expresa desde la autenticidad de su íntima y cotidiana experiencia, haciendo suyo con inquebrantable coherencia el “pinta tu aldea y pintarás el mundo”.

Muchos jamás olvidaran como – antes del auge de las vanguardias estéticas de lo masivo y el arte en las calles – esperaban ver pasar los dos troles pintados e implementados por el maestro, saliendo del barrio a la increíble misión de repartir color por las todavía grises calles del resto de la ciudad.

Extraordinario, prolífico y personal pintor, comprometido con su origen, “ un hombre bueno..” para el barrio, que receptor de sus desvelos sociales, atesoró gracias a su desinteresada inquietud, una escuela primaria, el Lactarium, la Escuela de Artes Gráficas, el insustituible Museo de Bellas Artes de la Boca e infinitas muestras de solidaridad para con sus habitantes; amén de la tarea de difusión que la calidad emotiva de su obra ejerció mundialmente a favor de la orilla marinera y de nuestro país.

Sin embargo obras como las mencionadas solo pudieron ser obtenidas gracias a su tesón y esfuerzo, impronta de su humilde origen estibador y carbonero, ya que en su camino de artista debió cargar con el lastre de la burocracia y el desdén de funcionarios que hoy nadie recuerda; y el mismo debió luchar contra un medio hostil y una crítica displicente. (Copiamos al final de nuestros fundamentos información completa sobre sus donaciones).

Los humildes trabajadores que instalan una minúscula carbonería en la calle Irala son los que lo adoptan en la Casa Cuna, en 1890. Hoy, tenemos la oportunidad que en la misma calle de su infancia vuelva a sonar su nombre, pero ahora en el Parque Público obtenido por la iniciativa y el esfuerzo de los propios vecinos y donde la luz alimentando la flora originaria y el juego de los niños, recuerde todos los días al maestro y a la actualidad eterna de su obra plena de humanidad, color y poesía.

“Porque fue algo más – mucho más – que un gran pintor; fue una conducta, un estilo, un modo de vivir. Y una manera de enseñar a vivir.” Julia Prilutzky Farny.

Por todo lo expuesto Sr. Presidente, solicitamos por su intermedio la pronta sanción del presente proyecto de Ley.

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