Estudios de aguas cloacales para detectar coronavirus

Tres equipos de investigación, junto a la Autoridad del Agua y el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de Buenos Aires, comenzaron los estudios en once barrios de localidades del conurbano bonaerense para detectar la presencia del coronavirus Covid-19 en aguas cloacales.

La iniciativa  para determinar la prevalencia y evolución de la epidemia de Covid-19 a nivel poblacional a partir del análisis de muestras de aguas residuales se originó en mayo en el marco de la Unidad Coronavirus del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Diversos estudios, respaldados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), han demostrado que las heces excretadas por personas con covid-19 contienen trazas de ARN es decir, el material genético del nuevo coronavirus.

Aunque la COVID-19 es una enfermedad respiratoria, se ha demostrado que hay grandes cantidades de genoma del coronavirus en las heces, que posteriormente llegan a las aguas residuales. Esta circunstancia ha hecho que la epidemiología basada en aguas residuales sea una potencial herramienta de alerta precoz de la circulación del virus entre la población, especialmente teniendo en cuenta la importante presencia de personas asintomáticas y presintomáticas que también lo transmiten.

A través de la interacción con el Ministerio de Salud se ha definido un criterio para muestrear teniendo en cuenta cuestiones sanitarias, buscando anticiparse a la aparición de casos positivos para que esto sirva para anticipar qué es lo que está ocurriendo en determinados barrios y así tomar acciones”, explicó la jefa de la Unidad de Gabinete de Asesores del MinCyT, Carolina Vera, en declaraciones a Télam.

Las muestras, según el Ministerio, se toman en las plantas de tratamiento de la red cloacal y en puntos de aguas residuales que eliminan algunos barrios vulnerables de la Provincia  articulando un trabajo conjunto entre el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) y la Autoridad del Agua (ADA)”.

“OPDS y ADA toman las muestras y se las entregan a los grupos de investigación, luego ellos realizan el análisis y un informe donde se certifica si hay presencia de material genético en el efluente o no. Por último, el OPDS le entrega el informe conjunto al Ministerio de Salud provincial”, detalló Vera.

Los equipos están integrados por especialistas de la Universidad de Quilmes, el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular Héctor N. Torres (INGEBI-CONICET), el Instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica (IMPAM, UBA-CONICET) y el Instituto de Bacteriología y Virología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica (UBA-CONICET).

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