Funcionarios del GCBA en desayuno de trabajo con laboratorios privados

DESPUÉS DE HABERSE VETADO EL LABORATORIO DE MEDICAMENTOS DE LA CIUDAD 

Bajo el título “La Ciudad busca soluciones para la industria farmacéutica” el sitio web del GCBA informa que “autoridades del Ministerio de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad y representantes del sector de la industria farmacéutica compartieron un desayuno de trabajo

Entre los temas abordados se “analizaron el diseño de líneas de financiamiento para el sector, la habilitación de ese tipo de industrias y las inspecciones en plantas industriales”.

Que funcionarios del Gobierno que debe inspeccionar las plantas donde se fabrican los medicamentos se reunan con las empresas sometidas a inspecciones resulta llamativo y “prima facie” podría afirmarse que la sola inclusión del tema en la agenda lesiona principios éticos elementales, incluso transgresión flagrante a los deberes del funcionario público.

No menos llamativo resulta que cámaras que representan al sector (CAEMe, CILFA y COOPERALA) soliciten “líneas blandas de financiamiento, ya que la inversión en equipos demanda un volumen de 100 millones de dólares”. ¿Quiere esto decir que el Banco Ciudad podría otorgar créditos de esa envergadura a empresas privadas en desmedro de créditos sociales para vivienda y de estímulo al desarrollo de pequeñas y medianas empresas porteñas?

“Ya que estamos disfrutando de un cordial desayuno de trabajo aprovechemos para seguir pidiendo” deben haber pensado los representantes de las cámaras de la industria farmacéutica. Propusieron “la construcción de una planta de destrucción de medicamentos vencidos, para asegurar que no retornen al mercado en forma ilegal”. O sea, que el Gobierno de la Ciudad con los fondos públicos provenientes de los impuestos que pagamos los residentes ¿le construyamos a los laboratorios privados una planta en la que se trituren píldoras, grageas, frasquitos varios, cápsulas, etc. que impidan su reciclado y retorno al mercado con la consecuente merma de ganancias empresariales?

El Subsecretario de Desarrollo Económico, Santiago Lucero Torres, señaló “tenemos que generar condiciones técnico-administrativas que le permitan a este sector de vital importancia para la economía de la Ciudad, crecer sostenidamente”. Nos preguntamos ¿Desde cuándo la industria de fármacos es de vital importancia para la economía de la Ciudad? ¿En qué guarismo se expresa esa importancia? ¿Compensarán los ingresos brutos que tributará un sector en crecimiento la pérdida financiera por los créditos blandos que otorgue el Banco Ciudad?

También afirmo Lucero Torres que “actualmente la Argentina tiene una participación equivalente al 1% del mercado mundial, es decir, alrededor de 200 millones de dólares”. No dice el funcionario qué parte de ese 1% nacional le corresponde a la fabricación de medicamentos por los laboratorios instalados en la Ciudad de Buenos Aires. Como para justipreciar la “vital importancia” que los funcionarios le asignan a la industria privada local de fabricación de medicamentos.

En cuanto a su afirmación de que “el aumento de los costos en los países centrales, permitiría captar una mayor participación del mercado, además de producir un proceso de transferencia tecnológica.” ¿Debe entenderse que los laboratorios harán mejores negocios exportando remedios producidos aquí a costos más bajos? ¿Cómo beneficará esto a la población de la Ciudad como no sea pagando más caros los medicamentos cuyo aumento está traccionado por los precios de referencia internacionales?

El desayuno de trabajo entre funcionarios del Ministerio de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad y representantes del sector de la industria farmacéutica tuvo lugar a pocos días de que Macri vetara la ley mediante la cual la Ciudad hubiera podido tener su propio laboratorio estatal de fármacos muchos de los cuales se podrían haber ofrecido al público a un precios 30 veces menor que los que produce la industria privada.

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