“No le estamos haciendo el trabajo sucio a nadie”, declaró el vocero de Telerman

IMPUESTAZO DEL ABL

A poco más de tres meses de la transición, el Jefe de Gobierno decidió aplicar un aumento al impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza, cuyo cálculo se realiza sobre la valuación fiscal de los inmuebles. Los aumentos, que empezarían a regir en setiembre próximo, van del 48% al 227%. El Sur de la Ciudad resulta la zona más “beneficiada” en tanto el Norte sufrirá los coeficientes mayores.

Es probable que no existan registros de decisiones similares, por medio de las cuales un gobierno saliente se hace cargo de la intención del electo de diferente signo político interpretando sus deseos y llevando a la práctica una medida sumamente impopular.

Arrecian las críticas y aunque Oscar Feito, vocero de Telerman y Secretario de comunicación Social del GCBA, haya elegido negar “trabajo sucio” alguno, lo cierto es que en diferentes sectores ha comenzado a hablarse de “pacto de impunidad”. En ese contexto, el aumento que a lo largo de un año permitirá el ingreso a las arcas fiscales de unos 700 millones de pesos extra sería la moneda de cambio para que Macri no cuestione el traspaso del déficit.

A esta altura de los acontecimientos es evidente que a Telerman le resultará difícil seguir haciendo recortes que no deriven en litigios judiciales (por paralización de obras) o malestar laboral (por quita de sueldos y honorarios). Echar mano a los bolsillos del contribuyente podría acercar a las arcas de la Ciudad unos 175 millones de pesos, al menos nominalmente, en lo que le queda al actual Jefe de Gobierno al frente de la Comuna.

En un análisis del matutino Página 12 de hoy se menciona que “la norma establece una compleja fórmula para incrementar la valuación de los terrenos y con ello, la de los inmuebles allí construidos. Se eligió esta vía porque el Ejecutivo sólo puede modificar por decreto la valuación de la tierra (uno de los componentes del valor fiscal de los inmuebles). Para modificar la valuación de lo construido (o la forma como se calcula esta valuación) debe sancionarse una ley en la Legislatura”.

Tras el relativo progresismo de la medida al establecer zonas de aplicación con coeficientes ditintos, se esconden bolsones de pobreza en el Norte rico y bolsones de opulencia en el Sur pobre. Así una vivienda tipo petit hotel en Barracas de 200 metros cuadrados de superficie edificada pasará a pagar $ 106 más por año (de $ 227 a $ 333), en tanto el/la ya muy castigado/a inquilino/a por el brutal aumento de los alquileres que viva en Belgrano, tendrá que enfrentar, para un departamento alquilado de 60 metros cuadrados, una erogación adicional de $ 175 (de $133 actuales a $368 futuros) , suma que a la postre el propietario terminará cobrándole si es que no está pactado que ese gasto lo pague en forma directa el mismo inquilino.

La fórmula elegida no resuelve la inequidad actual y, lamentablemente, crea otras, estableciendo un extraño principio de “presunción de recursos disponibles”, según el barrio en el que los porteños tenemos nuestro domicilio. Lo más sorprendente, sin embargo, es la magnitud de los aumentos y la oportunidad elegida para introducirlos.

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