Televisión pública y libertad de expresión 

NOTA DE OPINIÓN

Por Gonzalo Tomás Pérez, ANC-UTPBA *

En los últimos días de campaña para la primera vuelta a jefe de Gobierno y en sus primeras declaraciones después de la elección, el candidato del Pro Mauricio Macri, se ensañó con el único Canal del Estado de la ciudad Autónoma de Buenos Aires

Hace algunos años, que no son tantos como nos quieren hacer creer diciendo “ya es un debate antiguo”, el entonces presidente Menem utilizaba los mismos argumentos para denostar al único Canal del Estado Nacional, denominado en aquel momento Argentina Televisora Color.

Por más que quieran diferenciarse, los ciudadanos tenemos no sólo el derecho, sino la obligación de hacer memoria y saber comparar las similitudes con las cosas que ya nos sucedieron para que no vuelvan a ocurrir. Es responsabilidad de todos y todas.

El debate sobre los medios de comunicación no es un debate menos prioritario que cualquiera de los problemas que nos aquejan como vecinos de esta ciudad y como ciudadanos argentinos.

En la Provincia de Mendoza el Grupo Uno Comunicación (Vila -Manzano), está impidiendo, con recursos judiciales, el derecho de todos los mendocinos a ver el canal público. Recordemos que en estos últimos años se está revirtiendo el proceso de desinversión del Canal 7, mejorando su calidad -tanto técnica como de contenidos- y fundamentalmente se están recuperando las repetidoras cerradas en todo el país y abriendo nuevas. Aquel grupo empresario hace lo imposible para privar a Mendoza de una televisión de calidad y pública.

Pero mientras el resto de los medios no dice nada en defensa del derecho de los mendocinos y mendocinas, vemos azorados cómo, en nombre de la libertad de prensa y de expresión, se unen las voces de los empresarios de medios de buena parte del mundo defendiendo a una empresa golpista en Venezuela.

El Presidente constitucional de ese país no hizo mas que utilizar el derecho soberano de todo Estado a no renovar una licencia vencida. Para contrarrestar la desinformación debemos decirlo claramente: no se cerró ningún canal, no se expropió ninguna empresa, no se censuró a nadie. Solamente venció una licencia (patrimonio de toda la sociedad) y no se la renovó con argumentos tan simples y tan profundos como que esa empresa apoyó un Golpe de Estado. El problema es que la mayoría de esos mismos medios que ahora defienden a la RCTV (el canal venezolano en cuestión) también apoyaron cuanto Golpe de Estado hubo, por lo que se ven reflejados en ese espejo.

Mientras tanto la comunicación queda cada vez en menos manos, los propietarios de medios son cada vez mas ajenos a ellos y cada vez mas cercanos a intereses y negocios de cualquier otra rama de la economía.

La concentración, el rol del Estado, la participación ciudadana, la democratización, la difusión de los actos de gobierno, la pluralidad, el rol de las empresas privadas, la manipulación, la necesidad de expresión de quienes parecieran no tener voz, el equilibrio entre cultura, entretenimiento e información, la responsabilidad social de los medios por el uso de frecuencias públicas son todos lemas que merecen volviendo a la Ciudad de Buenos Aires— mucho mas que declaraciones demagógicas sobre el supuesto elevado gasto de un Canal.

Mauricio Macri demuestra claramente con este tema su convicción privatizadora. Lo hace con el mismo argumento con el que se privatizó la Argentina de los 90: el “gasto inútil”. Podrá debatirse si el presupuesto asignado al Canal Ciudad Abierta es gastado con eficiencia y honestidad. Para ello deberán hacerse las investigaciones y denuncias correspondientes. Pero las declaraciones sobre su inutilidad y sobre la opción entre “un canal o un hospital” son de una ignorancia y una demagogia propia del menemismo.

En cuanto al argumento sobre la poca cantidad de gente que mira el canal, es tan inconsistente como seria la posibilidad de cerrar las Bibliotecas Públicas por el solo hecho de que las utiliza un porcentaje ínfimo de la población: una locura típicamente menemista.

Es urgente que trabajadores, intelectuales, artistas, y todos los vecinos y vecinas en general hagamos un llamado de defensa de la Televisión Pública de la Ciudad contra las ansias privatizadoras de cualquier candidato.

(*) Nota publicada en “El Periódico con Opinión” número 25 julio/agosto 2007

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